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¿Cómo puede pasar?

La Vida siempre nos guarda grandes momentos, ya sean buenos o malos. Llenos de esperanza o desolación pero al fin de al cabo, grandes. Hay días en los que pensar el por qué de las cosas se hace realmente agotador y en otras ni nos percatamos de los pequeños cambios. Hoy te invito a pasar un momento en la soledad de tu pensamiendo donde todo se guarda, donde puedes ordenar y reubicar pensamientos e intentes plantearte la pregunta de: por qué cuando nos ocurre algo malo, sentimos que no debería pasarnos eso y cuando es algo bueno ni nos planteamos que nos ha tocado. ¿La vanidad es algo que nos viene de nacimiento o creernos ser tan perfectos y buenas personas que no merecemos nada malo? No creo en realidad, que tenga que ver con eso y sin embargo ahí queda...
También es posible que creamos que no hay por qué lamentar lo bueno que nos llega, pero y esas personas que son maravillosas a lo largo de su vida, que son desinteresadas de forma natural y que sólo buscan el bienestar de los demás, ¿qué pasa con ellas cuando la desgracia llama a su puerta? Innumerables personas se quedan terriblemente solas después de una vida de servicios sin especial intención salvo sentirse bien. En contra de lo que nos hayan enseñado, existen personas que por la simple razón de sentir la compañía de otro ser humano han hecho grandes sacrificios y su única recompensa recibida a parte de la buscada, que en este caso es evadir la soledad. Ha sido el desprecio de aquellos a los que han ayudado. Eso me lo encuentro cada día al salir de casa y cada día me hace pensar en lo desastrosos que podemos ser los seres humanos cuando todo nos da igual, incluídos aquellos que nos han dado su mano, de la que hemos tomado el brazo y lo hemos dejado desnudos. Lamentablemente es así, y nadie parece darse cuenta, salvo aquellos terceros que nos paramos a observar más allá de las palabras, que nos inundamos de los signos, gestos y sentimientos visibles que trasmiten aquellas personas que se han decepcionado ante una acción fría y brutal de aquellos a los que han salvado...
¿Qué hacer? No lo sé. Lo único que se me ocurre es que debo intentar de forma individual no ser como esas personas que permiten que su propio egoismo anule la buena voluntad de los que ayudan sin pedir nada a cambio. Sólo se me ocurre que todos, podemos solucionarlo de forma individual, que no podemos forzas a otros a hacer lo mismo que nosotros, pero sí podemos aportar un grano de arena a la balanza para que se incline a favor de aquello en lo que creemos, lo mejor.
Piénsalo.

Gabriel Rancel

Escribir

He oído últimamente, comentarios sobre mi manera de escribir. Incluso diciendo que me envidian por saber expresarme bien. Yo siempre he opinado que todos podemos hacer todo aquello que nos propongamos. No es dificil escribir, sólo has de querer hacerlo y ponerse a ello.
Plasmar las mil ideas que te surgen dentro de la cabeza es la parte más dificil. Tienes que aprender a enfocar la atención en aquellas ideas que resultan principalmente potenciales para extender. Sentirás como un millón de temas cruzan por tu mente y te intentan confundir. Dómalos. Sólo tu propia capacidad de elección podrá derrocar a los distintos pensamientos que te intentarán acaparar. Prepara el terreno. Escoge el medio por el cual vas a expresarte y prepárate para enfrentarte al pánico del papel en blanco. Yo, en mi poca experiencia he aprendido a amar las palabras porque son muy poderosas, pueden hacerte sentir único y a la vez pueden destrozar una vida para siempre. Su poder podría compararse con la magia.
Las palabras deben fluir de ti como si hablaras. Deben mantener un sentido, un ritmo, una concordancia, que te haga sentir que flotas por encima de un lago cristalino donde puedes ver y sentir todo tu interior. Siente al remar con las manos rozando el agua y al abrir los ojos estás inmerso en letras, que a su vez forman palabras... que a su vez, frases, párrafos, textos... y finalmente: tu escritura. Única e intransferible. Tu poder ilimitado te acompañará siempre.
Ahora bien, si de verdad quieres hacerlo, debes leer y releer lo escrito para buscarle el significado. Sino lo tiene... carece de órden, de coherencia y demás, entonces repítelo. Si es a ordenador mucho mejor, mejora el texto, plasma justamente lo que quieres y adórnalo lo justo y necesario.

Te deseo suerte, nos la deseo a ambos.

Gabriel Rancel

Pesadillas

¡Lárgate de aquí de mi corazón maldita pesadilla!
¡Sal de mi mente y mi razón, ya que no existes!
Embustera... traicionera... sibilina...
Pesadilla real: aquella en la que crees estar despierto, ves todo detalle, vives, sientes y padeces cada uno de los sentimientos que te hace revivir de forma forzada, directa y torrencialmente terrible. Ya en una ocasión, un famoso director de cine dijo: "mis pesadillas son lo mejor que me ha podido suceder en la vida". ¡Maldita suerte! Si llego a saber que iban a importar tanto, y que iban a cambiar tantos aspectos de mi vida no me habría despertado. Sólo conozco a dos personas capaces de no despertar de una pesadilla por muy desesperantes que sean. A él, y a mí.
He llegado a soñar cosas terribles e inimaginables, todas posiblemente sencillas de llevar a cabo por una mente lo suficientemente preparada para ello. Despierto de madrugada, siempre diez minutos antes de que lo haga mi despertador. Siempre bañado en sudor, siempre tembloroso. Pero completamente extasiado. Y os preguntaréis... ¿si tan geniales son... son pesadillas realmente?
Lo son. No disfruto de esos largos y extenuantes momentos, pero sí me maravilla el cómo transcurren los hechos. Mi mente es capaz de controlar con todo detalle una escena plena, hasta los más diminutos detalles y eso hay que reconcoerlo, es fascinante. La mente siempre nos sorprende. Muchas personas se cierran en banda buscando significados a todo lo que sueñan. Yo no podría darle un significado de un libro que ha escrito otra persona, cuando jamás ha estado dentro de otra mente que no sea la suya propia.
Paso meses, escribiendo luego dichas pesadillas. Las leo, las releo, le añado todos los detalles, busco las lógicas, los encajes y al final, construyo una nueva idea para un nuevo libro. Quizás con demasiados entrecijos o simplemente, tanta locura que sólo aquellos capaces de pasar por el mismo tipo de sueños, sean capaces de darle un sentido auténtico y no el que le dan las mentes de los aventureros, los cuales su mayor aventura es caerse por un precipicio y aprender a volar. ¡Cuántas cosas ilógicas podemos soñar! Y qué grandes verdades esconden nuestras pesadillas de nosotros mismos... Cómo somos, lo que somos capaces de soportar, ante lo que podemos actuar, lo que nos frena, lo que nos aturde y lo que nos transporta a conocernos un poco más.
Suerte aquél que posee de vez en cuando una pesadilla digna y real. Ya que así, se conocerá un poco más.


Gabriel Rancel

Pensamientos

"La Vida es una rueda donde todos aquellos que están dentro de ella, funciona todo bajo unas condiciones y unas normas de conducta. Los que pertenecen al exterior de esa rueda son aquellos que bajo la creencia de ser libres, están siempre pendientes a los movimientos de la rueda de forma instintiva".
Hoy en día todo el mundo, sin excepción; creemos que somos libres de la opresión y de la corrupción de aquellos que nos creen inferiores de mente. Que piensan que somos un rebaño al que pueden llevar hasta los ríos para que se ahoguen al intentar atravesarlos.
Y se preguntarán... ¿Y todo esto a qué viene? Bueno, personalmente a nada en realidad. Simplemente me he dejado llevar un poco. Ayer vi la película de Alejandro Almenábar "Agora" y disfruté como un niño de todos los hechos no sólo históricos sino de importante valor cultural y fundamental en la vida que llevamos hoy en día. Prejuzgar, juzgar sin conocimientos, la envidia, la manipulación de los hechos para el beneficio propio, etc. Hoy en día en la política actual se ve ese tipo de situaciones en muchos lugares del mundo. Eso sí, que nadie se atreva a cuestionar nada porque será sacrificado. Y lo digo en el sentido literal, así están las cosas hoy en día.
¿Alguna vez te has preguntado por qué la gente agacha la cabeza cuando un niño, que desconoce todo aquello que no tiene que ver con lo más cercano a sí mismo, pregunta por algún dato específico sobre por qué manda el que manda? Porque no sabemos contestar el por qué seguimos el paso en silencio, perdidos mayormente, aceptando el cayado del pastor como si eso fuera todo lo que importa, lo que hay, como si más allá del pastor no existiera un mundo. Marcados por culturas, por ideales, por normas y leyes, por justicias e injusticias, por una jerarquía que cambia según les conviene a ellos, dando la espalda al pueblo. Yo no soy el más inteligente del mundo, pero cuando vi la película de Agora sentí que la protagonista no sólo era sabia sino que además era más inteligente que aquellos que se dejaban engatuzar por el miedo. El miedo corrompe a los hombres y los convierte en un arma peligrosa y autodestructiva. Cultiva tu mente más allá de lo que los demás opinen que es suficiente.
Esperemos que llegue una época en la que la vida no sólo sea "yo tengo la razón y tú haces lo que yo te digo" Os deseo a todos una buena semana. Un saludo.
Gabriel

Teatro y Deseos

Ayer y hoy han sido unos días muy buenos. He podido comprobar que puedo participar en el teatro sin quebrarme. He comprobado que puede llegar a ser de lo más divertido si estás con personas que les gusta lo que hacen. Pero lo más importante, es que he descubierto que realmente puede ser algo más que un hobby para mí. Como ya mencioné por Youtube, ahora mismo estoy estudiando Bachillerato de Artes Escénicas. Los planes principales son: acabar el bachiller e intentar entrar en la Escuela de Actores. Sino pasa nada, si la vida no da demasiadas vueltas hasta entonces y si no se crea un cataclismo, es posible que logre cumplir mis nuevos sueños y metas.
He estado pensando estos dos días en un millón de cosas. Incluso podría decir que me ha "dolido la cabeza por pensar" Hay tantos sueños que había dejado dormitados por miedo al qué dirán, que cuando abrí de nuevo los ojos por primera vez después de varios años dije literalmente: "joder! ahora soy como querían los demás, pero... ¿y lo que quería yo? ¿Dónde quedó eso, Gabriel?" Hoy por hoy, hace ya bastante que decidí que no volvería a permitir que nadie, absolutamente nadie, me encadenara a una serie de hechos y "realidades" que crean para someterme. No. Pues yo, aquí presente, como Gabriel Adey Rancel que me llamo. No soy un objeto con el que se pueda estar jugando hasta que un día se te va la mano, se cae y se rompe en un millón de pedazos. Y es en esos momentos, cuando ese tipo de personas esconden la mano, porque no quieren verse implicadas en el delito. Porque saben, que por mucho pegamento que le pongas a dicho objeto, ya jamás será el mismo. Nada será lo mismo. Ni siquiera el culpable.
Hoy quiero dejaros con éste razonamiento. Más con esta pregunta, tan sencilla como complicada de responder: ¿Y tus sueños, dónde los dejaste aparcados?
Si porque todo aquél/aquella que vive a tu alrededor y dice constantemente que "no puedes" hacer algo, le haces caso sin intentarlo, entonces tendrán razón. Sin embargo, si haces caso a tu mente y a tu corazón, ellos son y serán los verdaderos encargados de guiarte hacia un futuro mejor que el que tienes hoy. No desprecies a los sentimientos, el 99,9% tienen más razones para decirte la verdad sobre ti mismo y tus posibilidades que cualquier persona externa. Nadie te conoce mejor que tú. Eso sí; sólo si quieres luchar. Porque quedándote sentado/a no obtendrás más que una larga y agonizante espera sin recuerdos.

Gabriel Rancel

Sangre fría...

Hola a todos, espero que la salud os acompañe ahora y siempre.

Hoy quiero hacer un pequeño inciso. Porque me siento como si me hubieran apaleado, me hubieran destrozado y barrido como el que barre la arena de la puerta de su casa. No tengo por costumbre poner la oreja en las conversaciones ajenas y mucho menos escribir sobre ellas. Pero hoy, es diferente. Oía hará apenas veinte minutos a mi madre hablando por teléfono con una amiga suya. La magnitud de las palabras que usó me llevó a cuestionarme muchas cosas y no pude evitarlo: pregunté. Y lo que me respondió me ha dejado así de mal. Así de impotente.

Resulta, que ayer le tocaba a una amiga suya una sesión de quimioterapia porque tiene cáncer y está luchando con todas sus fuerzas contra la enfermedad. Y al parecer, en el hospital le negaron el tratamiento porque en su expediente faltaba un papel que no venía siquiera a cuento. No era necesario para continuar con lo que hasta ahora han hecho. Hoy… mi madre hablando con ella, nos hemos visto envueltos en una situación de incapacidad para comprender los motivos fríos e inhumanos que lleva a una persona o grupo de personas, decidir sobre la vida de otras.

No sé hasta qué punto habréis pasado por situaciones de ésta enfermedad. Lamentablemente, siento no dar detalles sobre ella porque hay suficiente por la red pero ninguna da un sentido doloroso de la realidad con la que se vive. Por lo tanto, no entraré en detalles sobre ello. Sólo decir, que no creo que deba existir un ser o grupo de seres capaces de negar a otra persona a luchar por su vida. Porque eso es lo que han hecho. Le han negado la única salida que existe contra el cáncer y de una forma despiadada y con pocos escrúpulos.

Y yo me pregunto: ¿cómo puede un ser humano mirar a otro y decirle que no le va a permitir luchar por su vida; que hoy no puede intentarlo una vez más porque falta un papel que sólo es papel y tinta? ¿Cómo duermen por las noches esas personas que miran a los ojos a un enfermo y le dicen que tiene que esperar a otro día para seguir luchando? Y lo peor de todo esto, es que lo que les falta precisamente a estas personas, es tiempo.

No sé vosotros… yo cada día entiendo menos el mundo en el que vivimos. Tanto avance… tanta seguridad social, tantos pagos, tanto dinero de por medio, para que luego te giren la cara como si tu vida no valiese nada… (Y hago aquí otro inciso; pagues o no la SS todos navegamos en el mismo barco, al mismo ritmo y lo que hoy le pasa a ella mañana nos pasa a nosotros)

Y os dejo finalmente con una pequeña reflexión, que es la siguiente: “Yo puedo admirar los ojos de una persona luchadora que se le niega la posibilidad de luchar por sobrevivir, veo su energía, su fortaleza y cuando me fijo bien, lo que estoy mirando es un espejo. Un reflejo de mí” –Gabriel A. Rancel-.


Gabriel Rancel

La Sala

A veces miro a mi alrededor y no veo nada. Camino por una larga sala blanca llena de columnas de mármol del mismo tono aunque algo más desgastadas, como si sólo por ellas corriera el tiempo...
Observo las variaciones en cada ventana, los dibujos de las cristaleras en blanco y negro, observo como se mueven y me miran sus personajes internos...
Unos lloran, otros ríen alegres, otros simplemente observan impasibles...
Sigo mi camino por los largos y difuminados pasillos, no hay nadie, no se oyen ruidos...
Empiezo a sentirme más en calma de lo que había imaginado, más allá de cualquier profecía, más allá de cualquier documento que acreditase que en ese momento debería estar sumido en un caos absoluto dentro de mi extraña mente...
Camino, disfruto de cada paso, de vez en cuando miro atrás para recordar de dónde vengo y hacia dónde me dirijo. Mi paso es pausado, a ser posible me detengo en cada uno de ellos admirando la estancia.
Algo ha cambiado, entre las columnas veo una silla, una silla muy hermosa y de aspecto cómodo. Me acerco con curiosidad, es el único objeto táctil que he hallado en mi paseo. Doy una vuelta a su alrededor y me inclino para degustar con mis ojos los diferentes grabados.
Me siento...
Y en cuanto lo hago noto la incomodidad de cada una de sus runas. Me levanto deprisa. La observo un minuto más, recreándome en ese instante pero continúo mi paseo sin prestarle mayor importancia. Al poco del primer encuentro me topo con otra silla.
Ésta, es sencilla, sin grandes adornos, la más simple que se pueda imaginar y sin embargo esconde dos Dones, el Don de la Elegancia y el Respeto. Me acerco lentamente, con la experiencia anterior ya estoy más receloso. Y sin embargo hay algo en ella que me atrae de forma lenta, sutil, con el sigilo de una serpiente moviéndose entre mil guijarros...
No tiene nada, por mucho que la observe no existe grabado alguno en ella, por suerte... sigue siendo una silla.
Me siento...
-¡Oh!- Murmuro por lo bajo. Es la silla más cómoda en la que me he sentado jamás. Cierro los ojos y me dejo caer sobre ella, maravillado por lo reconfortante que es...
Los abro y desde ella observo la estancia, ahora me parece distinta, menos fría y lúgubre. Me siento cómodo, y tranquilo, pero no del todo seguro...
Sigo mi paseo, por más que intento ver más allá de los borrosos trazos de la sala, no veo más que columnas y vidrios en movimiento. Observo guerras y parejas haciendo el amor.
Me detengo, en un lateral hay un objeto...
Me acerco...
-¿Qué es?-. Pregunto al aire y el eco no me responde más que la última palabra. Lo miro con detenimiento, es un móvil. En el cual hay una serie de números y de remitente desconocido. Me planteo llamar mientras continúo mi paseo, tras varios largos pasos, decido llamar.
Suena... Y alguien lo coge.
Hablamos...
Hablamos...
Sonrío...
Reímos...
Hablamos...
De pronto, finaliza la llamada, tras una despedida calurosa y agradecida. Sigo mi paseo hasta que me doy cuenta de algo... -¿Cuánto he caminado?-. Me giro nervioso por primera vez en mucho tiempo.
Cavilo...
-He estado disfrutando tanto de la charla que me he olvidado de mirar atrás y ver de dónde vengo-.
Por más que lo pienso, no recuerdo lo que he caminado, no recuerdo lo que he visto... No he prestado atención a las pequeñas cosas... -Tengo que hacer algo-.
Pero cuando voy a volver atrás, el suelo ha desaparecido, un gran vacío de por medio entre mi pasado y yo. Me planteo saltar pero la otra orilla del desfiladero está demasiado alejada como para acertar por mucho que me esfuerce en el salto.
Cavilo...
Tras varias horas, no logro encontrar la manera de sortear ese bache del camino. Desisto.
Observo de nuevo a mi alrededor, decido quedarme con todos los detalles para no volver a caer en la misma trampa. Me fijo en todo lo existente y concluyo que he de seguir hacia delante ya que por mucho que me empeñe en volver atrás, ya es demasiado tarde.
Camino algo más lento pero con paso seguro y admirando todo a mi paso con nuevos y mejorados ojos. Veo por fin el final de la sala, una gran puerta dorada surge delante de mí, no la puedo abrir así que vuelvo a fijarme, no hay llaves ni cerrojo. Pero sí una nota pegada en ella.
Me acerco y leo...
"Por fin has llegado aquí, sin embargo no estás preparado para continuar tu vida con normalidad, antes, has de comprender por qué no has podido volver atrás..."
Arranco la nota de la puerta para darle la vuelta pero allí no hay nada más. Levanto la mirada y veo que continúa en la misma madera tallada.
"El pasado, es pasado. No puedes volver atrás para cambiarlo. Te hemos puesto a prueba, cuando te sentías solo, te aferrabas a lo poco que había y lo admirabas sin recelo. Viste la silla hermosa, su grandiosidad te enamoró, pero en el fondo no era buena.
Viste, la silla sencilla, sin adornos, simple y sincera, al sentarte disfrutaste de la gran calidad de su diseño y te sentiste descansado.
Encontraste el móvil, pudiste entablar por fin una relación más allá de tu mente, compartiste grandes cosas con alguien que no conocías, disfrutaste de su compañía, gozaste de su inteligencia y sentiste que no estabas solo ni vacío... Y sin embargo, no te paraste a mirar las pequeñas grandezas del camino, te cegaste ante un cambio que tarde o temprano finalizaría y aún así, sabiéndolo, no gozaste de las pequeñas experiencias enriquecedoras a tu paso.
Y finalmente, has hallado la sabiduría de sabidurías: -la vida es fijarse en lo que se tiene y no sólo en lo que se desea tener-.
Ahora... sí estás preparado... (Y la puerta se abrió).


Gabriel A. Rancel
Fragmento: La Sala
Libro: Las Diferencias.
Autor: Gabriel A. Rancel

Saber escuchar

Bueno, parece que últimamente tardo una eternidad entre blog y blog. Pero ya la espera se ha acabado. ¡Tengo una noticia fresca! Tanto que esta mañana estaba viva. ¡Ah no, espera! Eso es el pescado...
¿Qué tal te va todo? Normalmente la gente suele decir: muy bien. Por educación más que nada, a pesar de estar terriblemente mal. No soy de esos, pero como a todos nos han enseñado a no comerle el tarro a otros con nuestros problemas, pues... (Sí, ya... como si eso se respetara alguna vez) A veces, nos sentimos muy mal y lo único que buscamos es el apoyo de nuestra pareja, nuestros amigos, de esa mejor amiga, de nuestra madre o familiar, etc. Pero muy pocos de ellos saben escuchar...
Interrumpen contínuamente, te dan consejo sin pedirlo, te comentan algo que creen que es peor de lo que te ha pasado a ti, te dicen refranes o frases famosas, se ponen místicos y te dicen que no te queda nada, que habrán cosas peores, te dan una palmadita en la espalda y te dicen que ya pasará... Dime una cosa, y con sinceridad: ¿Acaso eso te ayuda en algo?
Personalmente, cuando cuento algo no busco consejo, no busco que me consuelen, no busco que me anulen e intenten hacer inferior mi problema porque eso no hace NADA. Quizás crear más angustia, más dolor y si por ahora te sientes algo inferior lo consiguen ellos mismos quitándole hierro a tus pensamientos.
Lo lógico, lo que deberíamos recibir de los buenos confidentes es el silencio. Sentir cómo sus ojos y su mente se involucran en el problema y te ESCUCHAN que tú no andas pidiendo más que eso.
Saber escuchar a la persona es el Don más valioso que se pueda poseer. Yo lo lamento por aquellos que no pueden permanecer con la boca cerrada mientras reciben una información confidencial, al igual que también lamento haberme topado con personas que sufren de verborrea, pero sobretodo de aquellos que creen ser los sabios todo-lo-sé, que hay distribuídos por el mundo como si fueran profetas de nuestro tiempo.
No sé cómo decirte esto pero... Comprendo que no siempre nuestro cuerpo está preparado para soportar más información y/o problemas de los que ya tenemos. Tienes derecho a negarte a escuchar a alguien tan sólo porque no es el momento. Pero hay que dividir, cuándo no es el momento y cuando no queremos que sea el momento.
Un ejemplo, tienes un amigo/a que lleva eschuchándote abiertamente durante meses con tus problemas en el amor, en el trabajo, en clase, etc. Un día, tú estás genial y vas a contarle lo bien que estás y ves que esa persona está fatal, distinta, vulnerable, etc. Y tú decides ver qué pasa, sin embargo, mientras él/ella comienza a hablar tu dices para ti: -¡Uy! Con lo bien que yo ando hoy no me voy a comer la cabeza con sus problemas, llevo demasiado tiempo mal como para perder este momento-.
Le das de lado a la persona que lleva meses soportándote sin descanso. Tus problemas, más los suyos y quizás los de otras personas. ¿Acaso tú tienes más derecho que él/ella a ser feliz? ¿Por qué? ¿Porque se trata de ti... de tu felicidad o porque es más fácil ser egoista?
Si respondes lo primero, sólo estás ocultando la segunda verdad... Suerte si la has escogido primero. Espero que no te veas en una situación similar jamás. Espero que seas la primera persona y no la segunda... porque esa segunda ha estado soportando cargas cien veces superiores a las que tú podrías aguantar. Felicidades por ser feliz... hoy.
Gabriel A. Rancel

Un nuevo Amanecer

Hola a todos! Llevo tiempo sin entrar por aquí. Lo lamento...
Ha sido una semana muy agitada y he tenido que luchar mucho para que se hicieran ver mis derechos como ciudadano. Ya que muchos utilizan este medio para quebrar las reglas o engañar a aquellos que tienden la mano a los que realmente lo necesitan, creando así una autoridad reacia a creer en los que verdaderamente necesitan ser escuchados. NO lucrados, sino escuchados. Sabemos todos que es diferente.
Sin embargo, después de insistir mucho he conseguido encontrar por fin la paz después de dos años de lucha constante para ser escuchado y cinco años para ser comprendido. Sí, el tiempo pasa muy deprisa hasta a mí me sorprende lo rápido que ha pasado. Y sin duda, hoy por hoy mi petición se ve aceptada creando un vínculo de satisfacción y razón que me obliga a estar en un estado eufórico. Espero que no se rompa fácilmente aunque no lo creo ya que al ser escuchado toda mi vida ha tomado un giro radical y especialmente, importante.
Lamento no poder daros más datos, la razón de que no lo haga sólo significa que no quiero daros la lata con el tema, sólo quería que supiérais que ando en un momento de alegría y que espero que vosotros tengáis la oportunidad de vivir vuestro momento, -sino lo habéis vivido ya- y que estéis tan satisfechos como lo estoy yo ahora mismo.
Os mando un saludo a todos, yo comienzo hoy una nueva etapa, espero sinceramente que a partir de ahora el giro haya bastado para sosegar la indiferencia de la sociedad dándome la oportunidad de ser escuchado como debí serlo desde un principio.
Muchas gracias a todos por seguir a mi lado a pesar de pasar baches impredecibles en mi actitud y ante las flaquezas que a veces mantuve en determinados puntos. Mi mundo se ha reforzado y mi carácter ha vuelto a ser lo que era. Sólo ese hecho es digno de ser compartido con vosotros porque ya se acabó la ola de terror que me envolvía, dándome la oportunidad de salir de la oscura niebla densa que me consumía a pesar de mi sonrisa.
Un abrazo para cada uno de vosotros, os deseo lo mejor y que vuestros sueños se cumplan. Yo comienzo hoy con nuevas metas, nuevos sueños y posiblemente más problemas pero sin duda, estoy preparado para afrontar lo que se venga.


Gabriel A. Rancel

La Muerte - un paso natural más.

La Vida es sólo una transación hacia la Muerte. Una línea muy fina e invisible divide ambos conceptos. Si eso es cierto, ¿por qué la gente tiene tanto miedo a la Muerte? He preguntado, a varias personas, de diferentes edades, de diferentes costumbres y religiones. Todos coinciden en que la realidad es que TODOS vamos a morir. Muchos, no temen la Muerte en sí, sino que les aterra la forma de morir. Muchos temen sufrir, pero hoy en día eso ya es casi imposible. Otros temen el no dejar zanjadas muchas cosas para marcharse tranquilos, entre ellas, qué pasará con sus hijos. Y otros, simplemente decían que cuando llega, llegó y se acabó no hay vuelta atrás.
Cada uno, me dio sus razones, sus creencias, sus miedos y sus disconformidades en algunos casos. Pero el hecho en sí es imposible de evitar, entra dentro de la naturaleza. Nacemos y morimos. Eso sí, cuando nacemos no somos conscientes porque la alegría nos ciega, pero al morir es distinto. La perdida, la falta de tiempo y quizás en muchos casos, el terror al no finalizar y dejar listos todos los asuntos... acarrea ciertos miedos no hacia la Muerte, pero sí a morir y dejar "abandonados" ciertos aspectos.
¿Por qué hablo hoy de esto? Acabo de salir de clase de ver una película que me ha impactado muchísimo. Bueno, más que película... es un documental real, de la vida de un hombre con una enfermedad mortal para la que no existe cura, ni tratamientos de ningún tipo. Porque es una enfermedad muy rara que se da en pocos casos. El título es "Las Alas de la Vida" y la recomiendo a todo el que desee aprender algo más sobre estos hechos tan naturales que a todo el mundo asusta. Una película que se dice, que cambia la vida, al menos en parte y la perspectiva de esta. Yo personalmente, la aconsejo para aquellos que teman la Muerte.
Hay una página, en la que habla de todo lo que este señor, para más señas, Carlos Cristos vivió y trabajó. http://www.lasalasdelavida.com/ si pueden y lo desean, visitenla. Él lo explica mil veces mejor de lo que yo podría. Un saludo a todos amigos.

Gabriel

Llueve...

Está lloviendo y el día está triste. Me mantengo ausente apoyado contra el cristal contando las gotas que caen sobre el alfeizar. Pienso en ti y en todo lo que me has ofrecido desde el día en que te conocí. Noto tu presencia en todas partes, incluso en mis sueños. Después de todo lo malo que he pasado a lo largo de mi vida, de cada una de las derrotas no sólo en el amor sino en general, sigo creyendo en que existes de verdad. De que hemos nacido para encontrarnos en algún punto del camino y llegar a amarnos con tanta dulzura que nos envidian todos aquellos que nos miran con expectación.
La lluvia cae de forma constante como las lágrimas de nuestros antepasados al ver que aún no hemos hallado el camino que nos lleve juntos a casa. Lágrimas que con su chispeante tintineo rozan los cristales de mi ventana invitándome a relajar mis pensamientos por un instante. Gotas que en silencio recorren mi rostro hasta empapar mi camisa, me agolpa un dolor agudo en el pecho. Clara señal de que la soledad que me envolvía a dejado por un instante una rendija por la cual has entrado tú, muy lentamente... con tu alegría y tu gran esfuerzo por mostrar que aún existe un amor tan profundo como el inmenso océano.
No sé cómo lograste colarte y apoderarte tan rápidamente de mi imperio... Moldeando mis grandes muros de hielo y logrando forjar mi alma con tu anhelo de sentir mi calor oculto bajo tanto hielo... Liberando en mí un nuevo sentimiento apagado por las terribles llamas del Infierno.
¿Cómo darte las gracias ante todo tu esfuerzo? ¿Cómo poder explicarte que en ningún momento debías convencerme de que estabas ahí? ¿Cómo expresar que estoy muy agradecido de tus logros sobre mi alma? No era necesario luchar para encontrar mi amor, sólo debías aceptarme como soy. Y eso, lo habías hecho desde el mismo instante en que tus ojos se clavaron en los míos llegando a hacerme sentir como el fuego de tu hermosa personalidad llenaba cada uno de mis poros y penetraba en mí como un veneno rápido y efectivo pero sin dolor alguno, sólo emanando lo bueno de la vida, lo bueno que hay en ti.
Admito que al principio me asusté. Sí, me asusté porque hasta ahora nadie me había desnudado el alma con tanta facilidad y a la vez me había arropado para que no me sintiese desnudo. Me miraste y viste en mí lo que pocas personas se han parado a observar. Me sonreíste cuando lloré porque sabías que mi sensibilidad me haría sonreír también. Me cogiste de la mano delante de todo el mundo y me dijiste que me querías sin temer lo que pensarían de ti. Me abriste tu corazón de la forma más pura, sencilla y lo que más me sigue sorprendiendo: lentamente. De forma natural y única, como sólo una mujer sabe hacerlo.
Te doy las gracias por tu paciencia. Te doy las gracias por tu espíritu positivo. Te doy las gracias a ti, simplemente por estar ahí. Llueve con más fuerza... miro a través del cristal y dirijo mi mirada hacia el infinito océano y pienso en que tú estarás en tu ventana mirando hacia Canarias, aunque no las veas... imagino tu rostro dulce y tus ojos enamorados mirando a través de tu cristal, que muestra un día soleado y plácido. Pero sin duda, tu pensamiento como el mío piensa de igual manera.
Los kilómetros los hacen las personas y no la distancia... Gracias por todo lo que me has regalado sin pedirme nada a cambio... Nunca olvidaré tu mirada llena de emoción en mis sueños. Algún día, cuando por fin pueda tocar tu rostro y abrazarte, no pienso volver a soltarte, por mucho que pase el tiempo, por mucho que el tiempo nos desgaste.

Gabriel A. Rancel

Aprende... no huyas por temor

A veces ocurre, que por fuerzas que desconocemos o motivos conocidos, las personas a las que amamos como padres, hermanos, amigos, parejas, etc. desaparecen de nuestras vidas de la noche a la mañana y casi siempre, sin poder evitarlo pensamos en lo que habremos hecho mal para que eso haya sucedido.
Aunque no siempre es por algo que hayamos hecho, mayormente no habremos hecho nada pero nos cuesta asimilar que simplemente se van. Nos sentimos abandonados, solos y pensamos en mil de nuestros defectos creyendo firmemente que ha sido por eso.
No es así, no lo es. Admito que desconozco muchos de los motivos por los cuales alguien decide irse, pero sí sé que casi nunca es por nosotros, sino por ellos mismos. Hay personas que no son capaces de reconocer que temen la cercanía, el compromiso y con ello, temen que otras personas lo tengan muy claro. Supongo que es porque se sienten inferiores o miedosos de no poder llegar a amar con la misma intensidad y se subestiman desde un principio obsesionándose con ello.
Hoy le pido a esas personas que no abandonen a quiénes les aman porque eso sólo hace más daño a los demás y les empieza a desaparecer ese Don para amar sin reservas a los que se les cruza en sus vidas. Y dejarles claro que no todo el mundo ama igual, lo demuestra de igual manera ni lo vive con la misma intensidad a la vez que la otra persona. No, no funciona así, no llega un día y se te enciende un chip en la cabeza y en el corazón. No. Se trata de cómo valoras tú a los demás, de cómo vives el momento junto a ellos y el poder que ejerzas sobre tus sentimientos.
No te presiones a ti mismo para amar a otras personas, ni te sientas culpable por no amar con la misma intensidad desde un inicio. Date tiempo, el amor es como un gran sauce, al principio sólo es una pequeña ramita que no se distingue de las malas hierbas pero con el tiempo se va haciendo más fuerte y grande, aumentando así sus posibilidades de sobrevivir en este mundo donde todos nacemos iguales pero que otros maduran antes o nunca llegan a madurar por mucho que crean que sí. El amor es como ese sauce que lucha por crecer sin cesar y que cuanto más crece más aprende y entre esas cosas, a amar profundamente. Dándole un valor único y exclusivo al amor. Por ello quizás, por su gran significado te cuesta más entregarlo que otras personas, o simplemente aún no has aprendido su auténtico significado. En ambos casos, no te agobies y sé feliz caminando día a día junto a esas personas que te aman, porque nadie mejor que ellos podrán lograr que consigas amar.
No te alejes... aprende a amar. Que no es lo mismo que te contentes con lo que tienes, porque no conoces nada más. Pero puedes aprender a amar... puedes aprender a querer o a pasear junto a aquellas personas que ya lo conocen o que, como tú, están aprendiendo. Porque, que te amen profundamente no significa que ya lo hayan aprendido, sino que lo sienten con menos dudas que tú en ese momento. Quizás mañana tú sientas más que esa persona o incluso, favorablemente, por igual.

Gabriel A. Rancel

Los Amigos

Hay personas en nuestras vidas que son irremplazables. Da igual de dónde sean, el tiempo que lleven a tu lado o los años que hace que no los ves.
Si cierto es que aquellos que son capaces de llegar al corazón con poco que haga, son los más recordados por aquellos a los que dejan atrás o les adelantan.
Mucha gente, dice que si un amigo es auténtico no se deja atrás o sigue su camino. Yo creo que no es del todo así. Aunque sí en parte. En el 2008 aprendí algo que sólo podría aprender a través de la experiencia: la amistad no se mide por el tiempo que se pasa juntos, sino por el valor que les damos a los sentimientos que creamos juntos. Como el más puro Amor.
Quizás me equivoque o tenga más teorías seguramente enlazables con esta, pero es lo básico por llamarlo de alguna manera. Una base, como una casa. Aquellos que empiezan por el tejado no se les viene encima como dicen, sino que les aguarece de la lluvia y la tormenta. Sin embargo, los pilares son fundamentales. No lo olvidemos, ni me malinterpretéis. Yo sólo digo, que no todo es blanco o negro. Y el gris como se sabe de sobra, tiene miles de matices.
Los Amigos son importantes sí. Pero los que permanecen en nuestro corazón para siempre son los únicos que mantendremos en el recuerdo eternamente, da igual lo que haya pasado, dan igual los enfados, los malos entendidos o la falta de comunicación y/o tiempo.
Son únicos.

Gabriel A. Rancel