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¿Acaso no?

El pasado te intentará hacer la vida imposible, tanto con lo bueno, echándolo de menos, como con lo malo, deseando que desaparezca. La soledad de la noche se vuelve mortal y lo único que puedes hacer es luchar por levantarte una mañana más y decir: "siento tristeza y añoranza por lo vivido, pero sigo con vida, amo, siento, respiro y deseo, ¿qué más puedo pedirle a la vida? Nadie dijo que fuese justa.
Aunque si te paras a pensar, en muchas ocasiones has llegado a sentirte muy bien, fuerte y con ganas de sonreír. No sería de tanta importancia si lo tuviéramos todos los días; llegaría a ser muy aburrido y monótono. La vida es un regalo que nos ha sido entregado por tiempo muy limitado. Muchas veces es amargo, muchas otras muy dulce, unas personas las utilizan para trabajar y otras para hacer el vago. Independientemente de cómo decidimos vivir, lo único que nos llevamos al final son los grandes y buenos recuerdos, esos que cuando surgen decimos: "Venga! Una foto para la posteridad!"
Y es que, por mucho que hayamos metido la pata en el pasado, con o sin buscarnos algunos problemas, la cuestión es que al final, lo que cuenta es el sentimiento. La añoranza de los que amamos y la destemplanza de los errores. y, ¿por qué no? si tenemos la oportunidad de solucionarlos, adelante! Que se nos acaba el año y es posible, que por muy bien que nos sintamos mañana, volvamos a recordarlos.

Suerte en este nuevo año y que todos tus sueños, de mayor o menor forma, se hagan realidad.

Gabriel Rancel

Navidades y esperanza

A estas alturas de año, poco hay que decir sobre el futuro y mucho sobre el pasado. He hecho una pequeña reflexión sobre los motivos por los cuales escribí las entradas de este año. Lo más acertado sería decir que he recopilado los sentimientos que me invadían y me convertían en lo que soy, un simple hombre tinerfeño que, ya sea con sueños cumplidos, a medio cumplir o sin llevar a cabo aún, he logrado grandes cambios en mi vida, y por eso solamente, ya me siento orgulloso de mí mismo. (Por muy pedante que pueda parecer) A veces, los mejores halagos son los que nos hacemos a nosotros mismos.

Por lo que he podido comprobar en mis escritos, he estado forjando un vínculo muy especial con los que me habéis leído. Me entenderán mejor aquellos que hayan abierto su corazón al mundo exponiéndose a los peligros de la crítica, la desilusión o la falta de educación y principios de algunas personas concretas, y sin embargo, llenados por el amor, la confianza, la lealtad, la empatía de aquellas que no sólo confían en conocerte a fondo, sino que el vínculo se mantendrá siempre firme. Por eso vale la pena compartir los sentimientos con todo el mundo. Puede que sea arriesgado, pero la finalidad y la respuesta positiva de muchos, rellena los miedos con rapidez.

Siendo seguramente, (no es del todo fiable) la última entrada del año, me veo forzado a felicitar (ya que soy de los que opinan que sólo son unos días más) por estas fechas tan señaladas. Ya dije al año pasado, para los que lo recuerden y para los que no, que estas fechas no son felices para todos. Muchos pasaran una Noche Buena, Navidad, Noche Vieja, Fin de Año, Reyes, bastante desagradable, porque seguramente añorarán a sus seres queridos, la falta de los mismos, que no tienen un céntimo para comer y lo pasarán a duras penas o porque no pueden con la hipocresía de sus familiares, que parece que se extreman en irse de tu lado cuando más deberían unirse, y no me refiero a las fiestas, sino a todo el año. Siendo así, me gustaría dirigir el próximo párrafo exclusivamente a todas las personas que se han identificado con mis palabras.

La Navidad es una época que está en boca de todos, se sobreentiende que de felicidad, amor al prójimo, regalos, etc. Una época de compras, de grandes comidas, y demás. En la que la gente se une y después se dispersa de nuevo. La auténtica magia, la auténtica forma de decir: es una época mágica, sería mantener esa unión todo el año siguiente. Año tras año, eso sí que sería una razón de celebración. Sin embargo, por desgracia para muchos, eso no ocurre. Pero no debemos olvidar que, como todo lo "bueno", esto también acaba pasando. Lo que debemos recordar, y digo yo que es cierto, es que lo malo también acabará pasando. Se nos eternizará más, nos ahogará y derrumbará, pero acabará marchándose. Los tiempos cambian tan rápido como las sensaciones, sólo hay que ser pacientes y sacar de nosotros todo lo mejor, por muy difícil que se nos haga extraerlo.

La vida nos da grandes lecciones, no me atrevo a decir que todo ocurre por algo, porque no es del todo cierto, pero sí que nos ofrece la oportunidad de aprender a superar las adversidades. Estas Navidades te deseo, fe y esperanza, fe en que la cosa cambiará, esperanza porque cambiará a mejor. Procuremos abrir los ojos y ver lo que aún está en nuestras manos, lo que aún tenemos aquí día a día, todo aquello que nadie nos podrá arrebatar. Lo que importa, lo tienes delante de los ojos, ábrelos.

Gracias una vez más, y disfruten de las fiestas lo mejor que puedan.

Tengo una pregunta para ti

Tengo una pregunta para ti, ¿alguna vez le has robado el corazón a alguien? Hay quien dice que sí, muchas veces. Hay quien dice que no, nunca. Y hay personas que admiten, al menos, haberlo robado una vez en su vida.


Y es que, sea cual sea tu respuesta, sin duda dice mucho de tu personalidad. Conozco a algunas personas que se dedican exclusivamente a recolectar amores prohibidos. Aquellos que dejan huella en el alma para toda la vida. Esos amores que cuánto más pasa el tiempo, más duelen. También, conozco coleccionistas de corazones rotos o amargados, éstos son peligrosos, ya que encierran una espiral, que aspira los sentimientos hundiendo las uniones, hasta que se destrozan unos a otros. Aunque sin duda, los más suertudos, coleccionan amores correspondidos. Estos últimos, logran sacar de las personas todo lo bueno que nace en ellas, las moldea con amor y las engatuza en pasión y locura entremezclada. Desde fuera, a primera vista, da la sensación de ser lo más dulce del mundo, todo aquello que deseamos alcanzar a toda costa. Sin embargo, cuando la pasión y la luguria ciega nuestros sentidos corremos el riesgo de perdernos en una realidad nada próxima a la vida real.


¿Es entonces el Amor peligroso?


No tengo ni la menor idea de si lo es o no. Aún no he conocido a nadie que haya muerto de amor, salvo en las historias épicas, como las de Shakespeare. El amor, como cualquier otra droga natural, nubla los sentidos y nos confunde. Podemos llegar a hacer auténticas locuras. Incluso, nos fortalece y envalentona cuando debemos ser cautelosos. Restando importancia a todo ello, aunque tan sólo sea un instante, debemos admitir plúblicamente que los seres humanos, sin robar corazones o enamorarnos, no lograremos culminar nuestra vida sobre la tierra. Puesto que sin amor, sin ilusiones y sin ese sentimiento de querer vivir para otra persona, sea padre, madre, hijo, amigo, etc. nos sentimos incompletos.


Robar corazones, puede sonar muy feo. Tiene muchas virtudes el poder lograrlo, aunque también nos convierte en siervos y esclavos. ¿Tendrán razón Jorge Bucay y Silvia salinas? ¿Deberíamos aprender a amar con los ojos abiertos? Quizá sea lo más saludable después de todo, ya que los humanos tendemos a imaginarnos la perfección dónde no la hay, convirtiendo a nuestras parejas en imperfectos con el tiempo, cuando se pierde el interés y vemos mil defectos en ellos. Lo peor, es escudarse luego en frases como "él/ella no era así cuando le/la conocí"


Que error más fatídico...


Un error que al final pagamos rompiendo un nuevo corazón, a parte, del nuestro propio. La próxima vez, creo que nos dedicaremos todos a coleccionar sellos... o puede que no.

Gabriel Rancel

Curiosos los sueños...

Curiosos los sueños, cuánto más profundos e intensos... más complicados son al despertar.
No hablo de sueños alocados, ni desordenados y mucho menos, surrealistas. Sobretodo, me refiero a aquellos en los que parece que nuestro corazón es capaz de superar las mil capas, con lo que lo hemos cubierto, para evitar expresar o aceptar ciertas partes de nuestra vida, dejando que salga todo aquello que en su día, nos hizo temblar, sufrir, enamorar, sentir, agradecer, etc.
No son habituales, en pocas ocasiones ocurre, (e incluso, que se repiten varios días seguidos) y luego, vuelven a las tinieblas donde los acorralamos en su día y que allí permanecen, como ya he mencionado, bajo capas de negación. ¿Por qué hacemos eso? ¿Por qué nos negamos a sentir con tanta intensidad? Sea bueno o malo, que nos haga vibrar de amor o desamor, siempre acabamos enterrándolos. ¿Quizás es instinto de supervivencia? Muchas personas, con las que he hablado del tema, me responden que lo hacen porque eso se llama "superación" ¿pero realmente lo es? ¿Superamos las situaciones escondiéndolas bajo mil capas? ¿O sólo huimos de la realidad? La gente mayor, ancianos mayoritariamente, me comentan que los jóvenes deberían dejar salir los sentimientos cuando los invaden, porque tenemos la tendencia a enjaularlos, que los sentimientos existen por algo, para probar que somos humanos.
¿Qué logramos escondiendo esos sentimientos que logran hacernos soltar lágrimas por ellos? Ya sean de felicidad o dolor. Muchos de los secretos que guardamos, (hablo en mi caso particular) son situaciones en las que me he llegado a sentir humillado o avergonzado por algún motivo concreto o no. ¿Escondiéndolos logro mejorar? ¿Madurar tal vez? ¿O sólo me estoy engañando a mí mismo, cuando digo que lo tengo más que superado?
¿Superamos los obstáculos huyendo? ¿Esa es la nueva generación? Y sin hablar de juventud, porque aquellos no tan jóvenes también esconden siempre lo que sienten. ¿Miedo? ¿Inseguridad? ¿Vergüenza?
*No estoy seguro, hay incluso un caso particular, que me ha contestado que:
"Es demasiado mayor para sentir"
-¿De verdad se es demasiado mayor para sentir? ¿Qué burrada es esa?-. Le pregunté asombrado.
-Cuando uno llega a mi edad, después de ver durante toda la vida, que los sentimientos no te daban un futuro, ni un trabajo, ni más cariño, ni más fortaleza, etc. Llegas a pensar, que no son necesarios y por lo tanto, ya es tarde para volver atrás-.
Pensé mucho en ello, pensé muchísimo de verdad. Me pasé varias noches dándole vueltas. Y por mucho que lo pensase, no pude estar de acuerdo. Lo siento, no puedo estar de acuerdo por la sencilla razón, de que sin sentimientos, no existiría como persona. Me anularía todo lo que importa y valoro de mí mismo. ¿Sería sólo un cuerpo que respira, come, trabaja y duerme? Entre otras cosas, claro. ¿Sin sentimientos se puede vivir? Porque una vida sin amor, sin amistad, sin miedos, sin emociones en general, e incluso, sin decepciones, no sería una vida. No sería nada.
Curiosos los sueños, que extraen de nosotros todo lo bueno, todo lo malo, todo lo que nos agrada y tememos, y nos devuelve la voluntad de vivir, de sentir, de ser humanos.
Muy curiosos...

Gabriel Rancel

Fundamentos de Vida. -Vol. 3-.

"Los caminos son como la vida, a veces cuando llueve mucho y se pasa poco tiempo manteniéndolos, se borran y dan paso al olvido. Somos todos quienes debemos cuidarlos para que no se pierdan. No importa que sea de forma individual o en conjunto, se trata de no caer en el olvido, de que no se borre, de que la soledad no los deforme".


Pues sí, tengo uno de esos días. Será la próxima vuelta al cole XD o que me hago cada día más viejo. Puede incluso que sea por la pérdida de aquellos a los que un día quise, no lo sé. Pero a veces pienso en las pequeñas cosas que nos ofrece la vida, las buenas, por supuesto. Dejando a un lado la irritabilidad de no poder hacer nada para desechar lo malo. Los días pasan, los meses, los años. Todos poco a poco vamos cambiando, para bien o para mal, y aún así sabiendo eso, nos sentimos como extraños dentro de nuestra propia piel. ¿Por qué? No tengo ni idea. Muchas personas a mí alrededor, con las que supuestamente puedo contar como personas de confianza, me han otorgado el privilegio de gozar de sus innumerables faltas de consideración así como de la aridez de su ironía. No echo en falta nada muchas veces, pero igualmente me obsequian con pequeños detalles, fragmentos de sus pensamientos que son hirientes.

Quitando a un lado ese tipo de personas, he hallado un reducido grupo con el cual me siento muy a gusto, soy yo mismo, respiro sin sentir taquicardias por el exceso de agonía y por supuesto, crecer como persona. Algo que es indispensable para todo ser humano.

¿He crecido? ¿He mejorado? ¿He empeorado? ¿Soy mejor o peor persona?
"Eso depende de quién lo mire, quién lo diga y sus razones". De ser así... miento descaradamente. Si algo he aprendido en mi corta experiencia en la vida, es que los demás NO dicen quiénes somos. Somos nosotros los que lo decidimos. No dependemos de los demás para ello. Siempre hay gente dispuesta a pisotear con tal de salir a flote porque en su interior sienten que no son nadie quizá. Ni idea... Pero somos nosotros mismos los que nos damos el valor, los que nos ponemos un precio, mínimo o excesivo, es indiferente. La cuestión es que seamos auto críticos y sepamos, o mejor dicho, sintamos que somos como somos porque hemos querido y porque nos hace sentir bien.

Gabriel Rancel

Fundamentos de Vida. -Vol. 2-.

¿Cuándo fue la última vez que hablaste con tus padres de aquello que no te atrevías a contar cuando eras más joven?
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo porque realmente te llenaba?
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por los demás, de forma desinteresada?
¿Quién eres? ¿Qué quieres hacer con tu vida? ¿Qué metas te has propuesto?
¿Cuáles has llegado a cumplir y cuántas se quedaron por el camino?
La frase que más escucho últimamente, es esta: "No he tenido el tiempo suficiente".
¿¿No has tenido el tiempo suficiente?? La vida son dos días, dos días para unos, un segundo para otros. ¿No has tenido tiempo para ti? ¿No te has dignado a escuchar tu interior?
¿Por qué?
¿Por qué cuando llegamos a cierta edad, nos da un miedo terrible mirar atrás? Descubrir quiénes queríamos ser, quiénes somos y qué metas logramos o quedaron atrás. Da muchísimo miedo descubrir lo que no hicimos, lo que hicimos, lo que deseamos olvidar a cualquier precio y lo que no salió jamás de nuestra imaginación.
La vida son dos días, dos días nada más. ¿Vas a seguir perdiendo el tiempo de esta manera? Conócete, encuéntrate contigo mismo/a y vence tus miedos. Porque sino lo haces, tu vida habrá sido en vano. Al otro lado de la blanca orilla no se permite la entrada a objetos personales. Sólo los recuerdos, sólo las experiencias y lo que se ha vivido en propia carne. ¿Entonces por qué tanta ceguera ante lo material? ¿Has hablado hoy con tus hijos/as? ¿Con tus hermanos/as? ¿Sabes lo que sienten? ¿Lo que sienten de verdad? Lo que quieren, lo que les puedes ofrecer más allá de los bienes materiales. Aquello que sólo tu experiencia, tu sabiduría y tus lágrimas pueden explicar. No pierdas más el tiempo, busca un hueco para ti, para poder ayudar a los demás.

La vida son dos días, dos días nada más.

Gabriel Rancel

Sueños de Justicia

Soñé que caminaba junto a una amiga, hacía años que nos conocíamos, prácticamente me había criado ella, o eso me transmitía. Llegamos a la plaza del pueblo, donde su hermanastro había congregado a todos, había más de cien personas. El pueblo era pequeño pero acogedor. Cuando conseguimos abrirnos paso entre el gentío, el abogado junto al cura, abrieron la carpeta con el testamento de la familia Bang. Y allí estaban, sus tres hermanastros vestidos como siempre de etiqueta para aparentar ser superiores al resto, creyendo así que dañarían más a mi amiga. Ella sonrió tierna mirándome, sus ojos reflejaban un “¿no te dije que sería así?” yo fruncí el ceño ante la arrogancia que desprendía su hermanastro. Era el peor de los tres. No sabíamos cómo, en vida se había apoderado de la mayor parte de las tierras y propiedades de la familia y aún quería más, estaba allí para oír lo que le había tocado. Se acercó al abogado y le susurró algo al oído, en ese momento, miraron a mi amiga con burla y asintió, leyendo la última voluntad. Los ancianos, habían sido muy generosos, todos habían recibido una parte exagerada de bienes y tierras. Todos, menos mi amiga. Nos quedamos esperando, pero el abogado no leyó su nombre, hasta el final.
-Para ti, han dejado esto-. Dijo el hombre con cierta frialdad en su mirada. Mi amiga abrió la carta que le había entregado en mano. No sé qué ponía, pero su rostro se tornó pálido y comenzó a llorar. Le quité el papel y leí. Con cada palabra mi rostro se llenaba más de ira. Levanté la mirada, su hermanastro estaba riéndose a carcajadas junto al resto. En un acto de mayor bajeza, dijo en alto.
-¡Adelante! ¡Lee la carta! ¡Deléitanos!-.
-¡Eres la peor escoria que existe!-. Grité descontrolado.
-Tú cállate que nadie te ha dado vela en este entierro-.
-Esto no se va a quedar así-.
-¡Lee la carta de una vez!-. Ordenó. Mi amiga sujetó la carta y yo se la arrebaté.
-Léela tú, ya que la letra es tuya-. Se la tiré a la cara en forma de bola de papel. Él la estiró y leyó.
-Nuestro legado para ti, es lo siguiente: un paquete de pañuelos de usar y tirar para tus lágrimas y sólo decirte que tú no perteneces a nuestra familia, tu madre ha renegado de ti, basura muerta de hambre-.
El pueblo, -que en ese momento él imaginaba que estallaría en risas- se quedó en silencio. Unos cuchicheaban por lo bajo y otros negaban por la bajeza. Mi amiga había sido muy querida por todos, conocían bien de qué caña estaba hecha ese bastardo. Entre ellos, se adelantó el policía del pueblo, que hizo la siguiente pregunta.
-¿Usted es el abogado del señor Bang aquí presente?-.
-Sí, lo soy. ¿Por?-.
-Sepa usted, que aquí no somos tan analfabetos como él nos hace. Conocemos bien las leyes y eso que habéis hecho es un delito penado por la ley-.
-¿Y qué hemos hecho, según usted?-.
-Humillación pública de una persona física, de forma deliberada. Tentando así contra su dignidad como persona. Además de falsificar un testamento, ya que por ley, ella debe recibir una parte similar o superior, por ser hija de padre y madre, no como vosotros que sólo sois de madre-.
-No puede demostrar eso-. Sonrió nervioso el abogado.
-Claro que sí, es de lo más sencillo. Además, -miró a los presentes- tengo a más de cien testigos aquí que dirán exactamente lo mismo que yo-.
Se acercó al hermanastro de mi amiga y cuchicheó nervioso con él. Yo miré al policía del pueblo con admiración y orgullo ante su fortaleza. Un momento después, el señor Bang dijo.
-¡Habéis sido testigos de una broma, claro que nuestra querida hermana tiene una parte, es pequeña pero la tiene-. Dijo intentando salir airoso del momento.
-Lo lamento, señor Bang, pero no creo que esto quede así-.
-¡Sólo es una mujer! ¡Por el amor de Dios!-.
-¡No toleraré semejante comportamiento tan negligente por su parte y mucho menos por ese merluzo que tiene por abogado!-.
-Ella no tiene medios para luchar contra mí-. Hinchó el pecho, sintiéndose poderoso.
-Puede que no-. Admitió el policía. -Pero seguro que yo sí-.
-¿Por qué iba usted a meterse en esto? ¡No es nadie! ¡No le tendrán en cuenta!-.
-Ya veremos-. Sonrió, satisfecho por haberles intranquilizado de aquella forma. Disfrutó del momento. El señor Bang y sus hermanas salieron de la plaza lo más rápido que podían. Siendo abucheados por la gente del lugar.
-Gracias por ayudarme-. Murmuró ella, agradecida. -Pero con su poder, me ganarán-.
-Señora mía, yo sé que la justicia necesita unos retoques, pero estoy seguro que con cien testigos y todo de lo que les he acusado, ganaremos sin problemas-.

El sueño transcurrió en el tiempo, llegó el día del juicio. Mi amiga se agarraba de mi mano con fuerza, nerviosa por todo lo que estaba ocurriendo. El policía se acercó, guiñándole un ojo para calmarla.
-Tranquila, mujer-. Rió. -Mi abogado jamás me ha fallado-.
Observé el juicio, muy detallado durante el sueño, que se llevaría cien páginas al menos, así que resumiendo, mi amiga ganó el juicio, fue indemnizada por la humillación que le habían hecho pasar, así como los traumas y demás, que le había ocasionado todo aquél disgusto. Recibió su parte proporcional de la herencia por parte de su madre, y luego la parte de su padre, tal y como le había dicho el policía, su herencia era mayor. Ella agradeció toda la ayuda y la comprensión del pueblo, entre llantos de alegría, se había acabado aquella pesadilla.Me desperté, con la sensación de haber sentido la justicia de nuestra parte por primera vez. Una sensación que hasta ahora, no se ha borrado. Espero que se mantenga porque es lo que nos hace sentir que hay que tener fe cuando las personas más rastreras nos hacen sentir humillaciones y que, hoy por hoy, nos ampara la ley para hacer pagar a esos, que sólo pretenden hundirnos a toda costa.

FLASH MOB!!

Hola a todos de nuevo, hoy quiero dedicar un pequeño espacio de homenaje a una actividad que ha realizado el IES María Pérez Trujillo, junto al Colegio Público de La Vera. ¿Por qué? Pues porque el mismo proyecto en sí ha sido todo un éxito gracias a toda la gente que ha participado y que además, ha creado un vínculo muy especial entre ambos centros. Hoy en día, el fomento a la lectura, al teatro a las artes en sí mismas, por desgracia se está perdiendo. Gracias a actividades como este Flash Mob no sólo se recupera la ilusión sino que en sí mismas hace que la amistad, la diversión y el entretenimiento sean uno solo, dándole un giro a los acontecimientos que en este vídeo se refleja muy bien. Dicho esto, te dejo el link, querid@ lector@ para que disfrutes tanto como nosotros realizándolo. Muchas gracias una vez más, por acudir a mí en busca de un ratito de entretenimiento.

Link:
http://youtu.be/TCpEjeyowsg

Gabriel Rancel

A veces...

A veces ocurren cosas en nuestras vidas que hacen dar un giro inesperado a los acontecimientos. Momentos que se ven envueltos en capas y capas de manos inexpertas que creen conocer y saberlo todo. Momentos que nos ahogan, nos aplastan y rebotan una y otra vez. Sin embargo, esos mismos golpeadores son los que nos hacen volver a levantarnos y decir: ¡Eh! ¡Sigo aquí, luchando por mí!

A veces, son situaciones tan desagradables que ni las lágrimas son capaces de consolar. Otras veces, son tan dulces que no hay palabras que lo describan. Pero como bien dicen los sabios de nuestros padres, abuelos y bisabuelos: -Esto también pasará de largo-. Todo, absolutamente todo pasará de largo en algún momento, tanto lo bueno como lo malo. El Tiempo y la Vida son así de especiales con los seres humanos, nos mutilan, atacan y destruyen, para luego hacernos resurgir de las más escasas cenizas cual ave fénix. Por eso, mi querido/a lector/a... cuando uno de esos malos o buenos baches te alcancen, no olvides que los malos, siempre han podido ser peores y te preparan para la batalla final, mientras que los buenos no hay que olvidar reconocer que lo son, valorar el momento y aprovecharlo al máximo, porque al final... también pasan de largo por mucho que nos aferremos a ellos con todas nuestras fuerzas.

No soy muy mayor, a pesar de las múltiples situaciones a las que me he tenido que enfrentar en esta vida, pero si algo he aprendido es que siempre debo valorar el presente, minuto a minuto porque pasarse la vida pensando en el pasado o en el futuro, jamás ha ayudado a nadie a ser feliz y dejamos atrás buenos y bonitos recuerdos que bien habrían merecido hacerles un huequito en nuestros recuerdos para siempre. Hace tiempo, cuando era algo más joven, vivía el día a día como si fuese una aventura. Todo lo bueno y malo que me ocurría era digno de mención para aprender y valorar lo que tenía, con el tiempo empecé a pensar en otras cosas, no menos importantes, como el saber de dónde venía y a dónde quería llegar algún día, olvidando así por completo mi presente. Fui durante una época, la persona más infeliz que llegué a conocer, porque nada era suficiente para sentirme completo, llegado a la meta. Y el pasado me revolcaba a la locura de la distancia, ya que no tenía remedio, no habría cambios ni segundas opciones. Una época llena de amargura y malas decisiones hacen de un hombre un ratón.

Las situaciones cambian a veces, la cuestión es: ¿Qué voy a hacer ahora? No mañana, ni ayer, sino ahora. ¿Cuál será mi siguiente paso? Puede que hoy tengamos los ánimos por los suelos o puede que no, en cualquier caso ármate de valor, de cordura y de amor, porque al final de toda esta marejada de emociones, lo que más importa no es lo que has hecho, lo que has construido, sino quién eres y el valor que te das a ti mismo/a.

Te deseo el mejor de los fines de semana, y un día más, que sigas siendo quién eres sin auto-exigirte tanto. Un abrazo.


Gabriel Rancel

Kilómetros.

Aquellos que comparten una Amistad en la distancia, están condenados a quererse para siempre independientemente de lo que ocurra a lo largo de su vida. ¿Por qué? No lo sé, pero está más que comprobado. Cuántos más kilómetros, más fuerte es el lazo.

La Amistad tiene muchas caras, las más conocidas son la de la fidelidad, la de comprensión, la de diversión, la de confidencia, etc. Y luego, están algunas que se creen poseer pero que no existen en realidad, ni por tu parte, ni por la de la otra persona. Como por ejemplo, la de la verdad. Sé que suena extraño que lo diga así, pero ahora déjame que te haga una pregunta muy sencilla:

¿Nunca le has contado una mentira a tu mejor amigo/a?
¿Jamás?

Si es que, hay verdades que nos cuestan decir, hay situaciones que requieren que no digamos toda la verdad, pero déjame que te diga, que nunca una mentira ha hecho más feliz a nadie. Al final, el sufrimiento te lleva a sentir culpabilidad y por su parte, desconfianza y rencor. Por muy buenas que hayan sido las intenciones.

Los buenos amigos, no son aquellos que sienten empatía, o que te escuchan y te dan consejos sin que los pidas, ni que opinen sobre lo bien que te queda una ropa o lo mal que le cae alguna persona. No son aquellos que te cuentan secretos ni lo son los que no te dan la espalda cuando más los necesitas.
Los verdaderos amigos te aman, con o sin defectos. Te escuchan, sin opinar al respecto. Te abrazan, porque sin un abrazo no se sienten felices. Los que te sonríen, para que sonrías. Los que no te cuentan cosas, a no ser que sean sin ninguna mala intensión. Son aquellos que día a día, te miran y te ven tal y como eres, sin mirar a los lados a ver quién le observa hablando contigo.

Olvida el estereotipo de: “si me escucha, me aconseja, me hace reír, …” por una simple persona que, también tiene problemas, que también sufre y que también has de cuidar cuando está mal. Porque aquello que siembres bajo la paz y la amistad, crecerá fuerte y firme como un roble.

Suerte.


Gabriel Rancel

Hoy te vi...

Hoy te vi en mis sueños. Contemplé tu sonrisa y tus ojos brillantes, quizá por la emoción o simplemente de felicidad. Llevabas un vestido blanco y negro con una pequeña tonalidad de amarillo y azul claros. Tu cabello largo, algo ondulado y ondeando con la brisa al pasar corriendo a mi lado. Todo era a cámara lenta, el sonido de tu voz algo hueco y alejado, me miraste o eso quise creer en ese momento; mi corazón se aceleró por la descarga de ese simple segundo. Yo estaba allí pero era translúcido, nadie me podía ver o tocar. Pero sabía que me sentías...
El prado donde nos hallábamos se alzaba tan lleno de vida como tú, mientras reías corriendo entre mariposas que bailaban a tu alrededor, algún que otro pizón, al son de los ruiseñores que también revoloteaban cercanos y amigables como queriendo bailar contigo. Tu risa nítida pero alejada lograba rizarme la piel, tan clara tan alegre, que tuve miedo de despertar y dejar de oírla.
Tus carcajadas llenas de misterios insondables, eran mágicas y emanaban de ti como cantares. Todo lo que transmitías a tu alrededor se forjaba en belleza tangible, exótica, rosas de mil colores floreciendo y el agua recorriendo el arrollo parecían jugar contigo, con tus manos humedas por su culpa. Todos tus encantos floreciendo bajo la lluvia de pétalos de hojas de los árboles que danzaban en busca de rozar tu piel, porque tus encantos a los que te niegas ver, hacen de ti el deseo más puro.
Tus brazos al aire mostrando tu libertad, intenté imitarte sin parar. Esa libertad bien ganada que esconde mil secretos de poderoso poder, de extrema belleza y de excitante curiosidad. Un aliciente para mí el poder contemplarte una vez más desde la libertad de los sueños y por tanto, sin miedo a mirarte a los ojos. Sin miedo a verte y que me sientas, tal y como somos.
Cogí la margarita más hermosa que hallé a tu alrededor, la olí y con incesante temblor te la ofrecí a sabiendas que era imposible que me vieras. Sonreíste y con ello devolviste la luz y la vida a mi corazón, alargaste el brazo sin separar la vista de mí. La tomaste con suavidad entre tus dedos rozando los míos y construyéndome en color, por primera vez no me sentí ajeno a todo lo que estaba ocurriendo, me habías invitado a pasar a tu mundo... Mi corazón también entró dentro en el mismo instante en que tus labios rozaron gentiles mi mejilla. Dándome un cálido y pulcro beso lleno de ternura e ilusión. Seguías corriendo, saltando, riendo, sin detenerte para descansar...
Hoy te vi en mis sueños, y me llené de emociones.
Hoy te vi en mis sueños...
Gabriel A. Rancel
[Interpretación de los Sueños]

Sueños

"Los sueños son sólo sueños, salvo que en el fondo... sean la más pura realidad"

Gabriel A. Rancel

Anoche soñé con infinidad de cosas, pero al despertar sólo recordaba extrañamente tres.

La primera, la tapa de un cubo de basura metálico subiendo por la pendiente, en contra de toda fuerza de gravedad y fuera de toda lógica. Su ruido peculiar y su velocidad, bien podrían describirse en todo un párrafo [...]

La segunda, aquel rostro de una mujer desquiciada, tan lejos de la cordura que asustaba. Sus ansias de atarme a su lado, no dejándome siquiera respirar. Me sujetaba, tiraba de mí, mientras repetía con su voz malévola y sonrisa fría que no podía hacer nada para huír de ella. Sus ojos desorvitados vigilaban todo lo que se movía alrededor, controlando que nadie la viera cometer el secuestro.

Y la tercera, la calma antes de la tempestad... Ese momento, en el que todo parece pararse y permanece esa sensación de que algo está a punto de acontecer y sólo queda esperar y estar alerta para saber por dónde nos llegará... ¿Sabes de la sensación que hablo no? De esa cuyo sentimiento te persigue a cada paso, a cada latido de tu ajetreado corazón que bombea más fuerte que nunca y te hace permanecer alerta al 100%.

Y te preguntarás, ¿por qué me cuenta esto? Muy sencillo, por la misma razón por la que has leído con toda tu atención, porque engancha, porque te atrae, porque te hace sentir empatía y sobretodo, porque te hace ser yo por unos instantes y con ello, no me hace falta dar más detalles. Yo soy tú y tú eres yo, aunque sólo sea durante una fracción de tu tiempo.

Las pesadillas me invaden, rara vez sueño algo lógico y con sentido común. Ayer me explicaron que cuando soñamos, la parte de nuestro cerebro que controla la razón y la lógica se desconecta. Por ello, comprendo muchos de los sucesos que defino casi con total detalle dentro de mi mente al despertar, y no es hasta entonces cuando consigo encontrarles sentido.

A parte de esto, me ayudan a escribir mis novelas, mis personajes, sus personalidades y contenidos personales, su vida privada, quiénes son, qué les ha ocurrido a lo largo de su vida y sobretodo, a ponerles un final. Por ello te lo cuento todo, porque confío en que esta información es válida para todos y sé, que si eres escritor/a, sabrás apreciarla. Y aunque no lo seas, quizás esta noche ya no te den miedo esas pesadillas disparatadas que tanto temes cuando cierras los ojos.

Buenas noches... y dulces sueños.