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A veces...

A veces ocurren cosas en nuestras vidas que hacen dar un giro inesperado a los acontecimientos. Momentos que se ven envueltos en capas y capas de manos inexpertas que creen conocer y saberlo todo. Momentos que nos ahogan, nos aplastan y rebotan una y otra vez. Sin embargo, esos mismos golpeadores son los que nos hacen volver a levantarnos y decir: ¡Eh! ¡Sigo aquí, luchando por mí!

A veces, son situaciones tan desagradables que ni las lágrimas son capaces de consolar. Otras veces, son tan dulces que no hay palabras que lo describan. Pero como bien dicen los sabios de nuestros padres, abuelos y bisabuelos: -Esto también pasará de largo-. Todo, absolutamente todo pasará de largo en algún momento, tanto lo bueno como lo malo. El Tiempo y la Vida son así de especiales con los seres humanos, nos mutilan, atacan y destruyen, para luego hacernos resurgir de las más escasas cenizas cual ave fénix. Por eso, mi querido/a lector/a... cuando uno de esos malos o buenos baches te alcancen, no olvides que los malos, siempre han podido ser peores y te preparan para la batalla final, mientras que los buenos no hay que olvidar reconocer que lo son, valorar el momento y aprovecharlo al máximo, porque al final... también pasan de largo por mucho que nos aferremos a ellos con todas nuestras fuerzas.

No soy muy mayor, a pesar de las múltiples situaciones a las que me he tenido que enfrentar en esta vida, pero si algo he aprendido es que siempre debo valorar el presente, minuto a minuto porque pasarse la vida pensando en el pasado o en el futuro, jamás ha ayudado a nadie a ser feliz y dejamos atrás buenos y bonitos recuerdos que bien habrían merecido hacerles un huequito en nuestros recuerdos para siempre. Hace tiempo, cuando era algo más joven, vivía el día a día como si fuese una aventura. Todo lo bueno y malo que me ocurría era digno de mención para aprender y valorar lo que tenía, con el tiempo empecé a pensar en otras cosas, no menos importantes, como el saber de dónde venía y a dónde quería llegar algún día, olvidando así por completo mi presente. Fui durante una época, la persona más infeliz que llegué a conocer, porque nada era suficiente para sentirme completo, llegado a la meta. Y el pasado me revolcaba a la locura de la distancia, ya que no tenía remedio, no habría cambios ni segundas opciones. Una época llena de amargura y malas decisiones hacen de un hombre un ratón.

Las situaciones cambian a veces, la cuestión es: ¿Qué voy a hacer ahora? No mañana, ni ayer, sino ahora. ¿Cuál será mi siguiente paso? Puede que hoy tengamos los ánimos por los suelos o puede que no, en cualquier caso ármate de valor, de cordura y de amor, porque al final de toda esta marejada de emociones, lo que más importa no es lo que has hecho, lo que has construido, sino quién eres y el valor que te das a ti mismo/a.

Te deseo el mejor de los fines de semana, y un día más, que sigas siendo quién eres sin auto-exigirte tanto. Un abrazo.


Gabriel Rancel