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Curiosos los sueños...

Curiosos los sueños, cuánto más profundos e intensos... más complicados son al despertar.
No hablo de sueños alocados, ni desordenados y mucho menos, surrealistas. Sobretodo, me refiero a aquellos en los que parece que nuestro corazón es capaz de superar las mil capas, con lo que lo hemos cubierto, para evitar expresar o aceptar ciertas partes de nuestra vida, dejando que salga todo aquello que en su día, nos hizo temblar, sufrir, enamorar, sentir, agradecer, etc.
No son habituales, en pocas ocasiones ocurre, (e incluso, que se repiten varios días seguidos) y luego, vuelven a las tinieblas donde los acorralamos en su día y que allí permanecen, como ya he mencionado, bajo capas de negación. ¿Por qué hacemos eso? ¿Por qué nos negamos a sentir con tanta intensidad? Sea bueno o malo, que nos haga vibrar de amor o desamor, siempre acabamos enterrándolos. ¿Quizás es instinto de supervivencia? Muchas personas, con las que he hablado del tema, me responden que lo hacen porque eso se llama "superación" ¿pero realmente lo es? ¿Superamos las situaciones escondiéndolas bajo mil capas? ¿O sólo huimos de la realidad? La gente mayor, ancianos mayoritariamente, me comentan que los jóvenes deberían dejar salir los sentimientos cuando los invaden, porque tenemos la tendencia a enjaularlos, que los sentimientos existen por algo, para probar que somos humanos.
¿Qué logramos escondiendo esos sentimientos que logran hacernos soltar lágrimas por ellos? Ya sean de felicidad o dolor. Muchos de los secretos que guardamos, (hablo en mi caso particular) son situaciones en las que me he llegado a sentir humillado o avergonzado por algún motivo concreto o no. ¿Escondiéndolos logro mejorar? ¿Madurar tal vez? ¿O sólo me estoy engañando a mí mismo, cuando digo que lo tengo más que superado?
¿Superamos los obstáculos huyendo? ¿Esa es la nueva generación? Y sin hablar de juventud, porque aquellos no tan jóvenes también esconden siempre lo que sienten. ¿Miedo? ¿Inseguridad? ¿Vergüenza?
*No estoy seguro, hay incluso un caso particular, que me ha contestado que:
"Es demasiado mayor para sentir"
-¿De verdad se es demasiado mayor para sentir? ¿Qué burrada es esa?-. Le pregunté asombrado.
-Cuando uno llega a mi edad, después de ver durante toda la vida, que los sentimientos no te daban un futuro, ni un trabajo, ni más cariño, ni más fortaleza, etc. Llegas a pensar, que no son necesarios y por lo tanto, ya es tarde para volver atrás-.
Pensé mucho en ello, pensé muchísimo de verdad. Me pasé varias noches dándole vueltas. Y por mucho que lo pensase, no pude estar de acuerdo. Lo siento, no puedo estar de acuerdo por la sencilla razón, de que sin sentimientos, no existiría como persona. Me anularía todo lo que importa y valoro de mí mismo. ¿Sería sólo un cuerpo que respira, come, trabaja y duerme? Entre otras cosas, claro. ¿Sin sentimientos se puede vivir? Porque una vida sin amor, sin amistad, sin miedos, sin emociones en general, e incluso, sin decepciones, no sería una vida. No sería nada.
Curiosos los sueños, que extraen de nosotros todo lo bueno, todo lo malo, todo lo que nos agrada y tememos, y nos devuelve la voluntad de vivir, de sentir, de ser humanos.
Muy curiosos...

Gabriel Rancel