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¿Acaso no?

El pasado te intentará hacer la vida imposible, tanto con lo bueno, echándolo de menos, como con lo malo, deseando que desaparezca. La soledad de la noche se vuelve mortal y lo único que puedes hacer es luchar por levantarte una mañana más y decir: "siento tristeza y añoranza por lo vivido, pero sigo con vida, amo, siento, respiro y deseo, ¿qué más puedo pedirle a la vida? Nadie dijo que fuese justa.
Aunque si te paras a pensar, en muchas ocasiones has llegado a sentirte muy bien, fuerte y con ganas de sonreír. No sería de tanta importancia si lo tuviéramos todos los días; llegaría a ser muy aburrido y monótono. La vida es un regalo que nos ha sido entregado por tiempo muy limitado. Muchas veces es amargo, muchas otras muy dulce, unas personas las utilizan para trabajar y otras para hacer el vago. Independientemente de cómo decidimos vivir, lo único que nos llevamos al final son los grandes y buenos recuerdos, esos que cuando surgen decimos: "Venga! Una foto para la posteridad!"
Y es que, por mucho que hayamos metido la pata en el pasado, con o sin buscarnos algunos problemas, la cuestión es que al final, lo que cuenta es el sentimiento. La añoranza de los que amamos y la destemplanza de los errores. y, ¿por qué no? si tenemos la oportunidad de solucionarlos, adelante! Que se nos acaba el año y es posible, que por muy bien que nos sintamos mañana, volvamos a recordarlos.

Suerte en este nuevo año y que todos tus sueños, de mayor o menor forma, se hagan realidad.

Gabriel Rancel

Navidades y esperanza

A estas alturas de año, poco hay que decir sobre el futuro y mucho sobre el pasado. He hecho una pequeña reflexión sobre los motivos por los cuales escribí las entradas de este año. Lo más acertado sería decir que he recopilado los sentimientos que me invadían y me convertían en lo que soy, un simple hombre tinerfeño que, ya sea con sueños cumplidos, a medio cumplir o sin llevar a cabo aún, he logrado grandes cambios en mi vida, y por eso solamente, ya me siento orgulloso de mí mismo. (Por muy pedante que pueda parecer) A veces, los mejores halagos son los que nos hacemos a nosotros mismos.

Por lo que he podido comprobar en mis escritos, he estado forjando un vínculo muy especial con los que me habéis leído. Me entenderán mejor aquellos que hayan abierto su corazón al mundo exponiéndose a los peligros de la crítica, la desilusión o la falta de educación y principios de algunas personas concretas, y sin embargo, llenados por el amor, la confianza, la lealtad, la empatía de aquellas que no sólo confían en conocerte a fondo, sino que el vínculo se mantendrá siempre firme. Por eso vale la pena compartir los sentimientos con todo el mundo. Puede que sea arriesgado, pero la finalidad y la respuesta positiva de muchos, rellena los miedos con rapidez.

Siendo seguramente, (no es del todo fiable) la última entrada del año, me veo forzado a felicitar (ya que soy de los que opinan que sólo son unos días más) por estas fechas tan señaladas. Ya dije al año pasado, para los que lo recuerden y para los que no, que estas fechas no son felices para todos. Muchos pasaran una Noche Buena, Navidad, Noche Vieja, Fin de Año, Reyes, bastante desagradable, porque seguramente añorarán a sus seres queridos, la falta de los mismos, que no tienen un céntimo para comer y lo pasarán a duras penas o porque no pueden con la hipocresía de sus familiares, que parece que se extreman en irse de tu lado cuando más deberían unirse, y no me refiero a las fiestas, sino a todo el año. Siendo así, me gustaría dirigir el próximo párrafo exclusivamente a todas las personas que se han identificado con mis palabras.

La Navidad es una época que está en boca de todos, se sobreentiende que de felicidad, amor al prójimo, regalos, etc. Una época de compras, de grandes comidas, y demás. En la que la gente se une y después se dispersa de nuevo. La auténtica magia, la auténtica forma de decir: es una época mágica, sería mantener esa unión todo el año siguiente. Año tras año, eso sí que sería una razón de celebración. Sin embargo, por desgracia para muchos, eso no ocurre. Pero no debemos olvidar que, como todo lo "bueno", esto también acaba pasando. Lo que debemos recordar, y digo yo que es cierto, es que lo malo también acabará pasando. Se nos eternizará más, nos ahogará y derrumbará, pero acabará marchándose. Los tiempos cambian tan rápido como las sensaciones, sólo hay que ser pacientes y sacar de nosotros todo lo mejor, por muy difícil que se nos haga extraerlo.

La vida nos da grandes lecciones, no me atrevo a decir que todo ocurre por algo, porque no es del todo cierto, pero sí que nos ofrece la oportunidad de aprender a superar las adversidades. Estas Navidades te deseo, fe y esperanza, fe en que la cosa cambiará, esperanza porque cambiará a mejor. Procuremos abrir los ojos y ver lo que aún está en nuestras manos, lo que aún tenemos aquí día a día, todo aquello que nadie nos podrá arrebatar. Lo que importa, lo tienes delante de los ojos, ábrelos.

Gracias una vez más, y disfruten de las fiestas lo mejor que puedan.