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Lo pensaré...

La verdad es que siempre que me paro a pensar, desde mi ventana con vista al océano, no hago otra cosa que dar vueltas a las tristezas más cercanas a mí, no como algo malo, que va, para nada. Es más bien una forma de tenerlas presentes y llegar a tener la certeza de que por mucho que las sufra van a seguir ahí.
Por lo tanto, mi mensaje de hoy será el siguiente:

Tenemos la bendición de poder contar nuestros problemas, de poder pensar detenidamente en ellos y llegar a resolverlos en las mejores ocasiones. Qué sería de nosotros de no poder estudiarlos, de no tener la oportunidad de dirigirlos hacia dónde queremos. Nos pasamos la vida lamentando que siempre cae un problema tras otro. Yo creo que es el momento de llegar a aceptar, que si hemos podido superar todos los anteriores, con los nuevos pasará exactamente lo mismo.
Es el momento de admitir que son parte de nosotros, como lo es la alegría o los buenos recuerdos. Abrazar la vida con los ojos abiertos y luchar por continuar ganando la partida día a día. Conozco a personas que se han pasado media vida sufriendo por el pasado, y con los años haberme dicho que para qué perdieron esa media vida llorando, pudiendo salir y sonreír un día más. Estamos vivos, hay que celebrarlo.

Bueno gente, podría hacerlo mucho mejor de tener tiempo suficiente, pero el tiempo se me acaba y sólo me apetece abrazar a los que me leen, a los que me hablan, a los que me escuchan y me respetan, a los que me aman y a los que lloran por mí, a todos, sin excepción. Ya bastantes guerras y peleas han habido, es el momento de ser comprensivos, tolerantes y amantes de las buenas conversaciones.