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Tiempo

Tiempo. Lo único que se necesita es tiempo.
Hoy en día parece que nadie quiere esperar; creen conocer a las personas y tienden a emparejarse sin apenas saber nada de la otra; sin esperar a ver si existe un auténtico amor, más allá de lo físico, de lo superficial. Debajo de esas capas que muestran, late un alma deseosa de ser encontrada, de ser descubierta y amada. Un corazón enamorado es capaz de amar a través del tiempo, da igual cuánto pase, siempre amará a la persona que lo ha llenado. No importa lo que pase; lo que ocurra será sólo un impedimento más, que finalmente desaparecerá.
Nadie parece querer esperar... Pero el corazón sí. Enamorarse de verdad de alguien, es amarla a través del tiempo... Hablo con conocimiento de causa al decir, que siempre, eternamente, aunque nunca llegues a saber que es así, mi corazón te amará. Te amará porque te escogió, porque halló la esencia de tu alma y te amó.
Nadie sabe si esperar es lo más acertado, pero yo sé esperar... Parece que nadie comprende porqué salvo yo. No lo decidí, ni lo escogí, fue mi corazón quien lo hizo por mí. Sé esperar... te esperaré. Todo lo que se necesita es tiempo.

Energía renovada

He hecho un viaje retrospectivo a mi pasado durante cuatro meses para comprender qué es lo que me ha ocurrido para acabar en el punto que estoy. Me alejé de todo lo que conocía para verlo desde un punto de vista distinto, más tranquilo, alejado de presiones o problemas colaterales. He descubierto muchas cosas sobre mí, entre ellas, mi capacidad de amar, mis buenas intenciones para con los demás aunque me costara otras que me importasen; he descubierto un yo interior lleno de buenos sentimientos, que ha cometido muchas equivocaciones y que, afortunadamente, he sabido corregirlas en algunos casos. He aprendido de ellos, me he enfrentado a los dilemas de mi fuero interno, mis miedos, mis aptitudes para la vida, he dejado aparcados los sueños y las metas por unos meses para poder conocer realmente al hombre en el que me he convertido con los años. He conectado conmigo mismo, me he conocido, me he valorado y estoy muy orgulloso de mí mismo, porque he comprendido que, a pesar de no haber hecho siempre lo que mi corazón me dictaba, lo vivido ha sido bueno. Me he guiado por normas de comportamiento, leyes, ética y moral, sin embargo, pese a ello no he sido del todo feliz. Siempre me faltaba algo. Tenía amor, tenía amistades, tenía dinero, lo tenía todo. Y viéndolo desde mi posición actual me he dado cuenta de que no necesitaba muchas de las cosas que creí que sí.
En estos terribles y, a la vez, fantásticos meses, he descubierto nuevas motivaciones, nuevos pensamientos y he conseguido obtener una buena actitud, más positiva, más abierta al mundo, comprendiendo lo que soy, lo que quiero y lo que estoy dispuesto a hacer a partir de ahora. He descubierto mis limitaciones, -no eran tantas como siempre me impuse- he añorado buenos momentos del pasado y llorado por otros. No obstante, he aceptado mis decisiones y muchas de ellas, de poder, las volvería a tomar, porque, son esas decisiones las que me han traído a este punto del camino. Puede que me quede una larga búsqueda para ser feliz, pero ahora que me conozco, sé que me irá bien en la vida; siempre y cuando acepte que yo tengo el poder para sentir, negar, aceptar, discutir, pensar, actuar, decidir,... quién soy y quién quiero ser.
Posiblemente, lo que más lamente será el amor perdido. Puede ser, es lo que más me ha ido tirando del corazón estos meses; sin embargo, he comprendido que las situaciones han ido pasando, las oportunidades se han ido escapando y al mismo tiempo apareciendo nuevas, no sé si mejores, pero están ahí. He aceptado que hay amores que siempre permanecerán como una espina clavada en mi corazón, y que por muchos amores nuevos que conozca, siempre permanecerán ahí. No porque sean malas, sino porque son importantes. Las recuerdo sin dolor, las recuerdo con añoranza, a veces incluso con anhelo, pero no con dolor.

Una persona al oírme hablar anoche, por una vídeo conferencia, me preguntó: ¿Ya no crees en el amor, Gabriel? Y le respondí: sí que creo, claro que sí. Lo que ocurre es que he dejado de soñar con amores imposibles. Ya no me deleitan, ya no me aportan nada nuevo, ya no puedo seguir estancado en esos sueños imposibles. Amaré con los ojos abiertos, con la mente clara y el corazón sano. Amaré a la persona que me ame, que me complemente, que quiera compartir su vida conmigo, con la que pueda conversar, disfrutar de la vida, reír, llorar de emoción, divertirme con los pequeños gestos, que me haga sonreír cuando de saltos de alegría y que me haga sentir que la vida es algo más que respirar y continuar. Ahora busco un amor sincero, una persona que sea capaz de sacar lo mejor de mí, cuando menos me lo espere. Una persona que me quiera conocer de verdad, más allá de físicos y de intelectos, una persona que no sea media naranja, sino la naranja entera. Un amor que me despierte con una sonrisa, aunque sea un día de tormenta. Yo conocí amores así, pero el tiempo demostró que no eran para mí. Ahora sé lo que quiero, ahora sé lo que siento. Ahora, aquí en el presente, sé cómo quiero vivir mi vida y no es llorando amores perdidos.