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Conversaciones

Alguien me dijo una vez que era inflexible con todo el mundo menos con unas pocas personas. Al escucharla sonreí. Esas pocas personas a las que se refería componen mi universo personal. Son las que han logrado de algún modo encontrar la estratégica puerta de mi alma. Me han visto a mí y sólo a mí, sin prejuicios, sin miedos. Observaron con paciencia mis defectos, se quedaron a mi lado al conocerlos, me abrigaron con sus brazos cuando más frío de soledad tenía y siempre logran que sonría cuando tengo ganas de llorar. Sí, tienes razón, soy inflexible con el mundo, pues poco he conocido de él que me haga ser confiado.
No obstante, lo intento; intento ser más flexible y por ahora voy tirando. Quizás tarde más de lo que a todos nos gustaría, pero es la marcha que tiene mi corazón cuando conecta con mi cerebro y siente razonando y razona sintiendo. Un proceso complicado y sencillo al mismo tiempo. Hablando de tiempo, cuando alguien dice que el tiempo cura toda herida, no dice la verdad. Las cierra, pero no las sana. Puede que por eso también se ralentice el proceso, pero mi lema es "seguir adelante" y aunque sea arrastrándome, conseguiré mejorar como ser humano, como persona, como hombre, para que algún día recordemos esa conversación y te sientas orgullosa de tener que admitir que lo logré.
Hasta entonces, sigue queriéndome con mis defectos y mis virtudes, pues este soy yo. Sin máscaras, sin dolores, sin sufrimiento; sólo yo, con mis sonrisas, mi locura, mi insensatez y esa manera que tengo de hacerte sonreír sólo con escribir cuatro palabras posiblemente mal seleccionadas.

Gracias por ser parte de mi universo.
Te quiero.

Gabriel A. Rancel