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Hoy

Hoy es un día especial para mí. Normalmente no cuento mi vida en ninguna red social porque no soy muy dado a contarla. Sin embargo, como ya he dicho, es un día especial. Después de mucha lucha, de mucho esfuerzo, de grandes sueños y constancia, mañana mi vida dará un cambio gigante. Mañana mi meta estará alcanzada. Tomo un avión para cambiar de destino, o más bien, para perseguir mi Destino; y todo lo que he hecho, todo por cuánto he luchado, se verá reflejado en ello. Por tanto, hoy es un día único. Hoy cierro una etapa y abro los brazos a una nueva. Paso de ser un lector a ser el protagonista. Por ello quiero brindar con todas aquellas personas que han aportado su granito de arena, para bien o para mal, y con los que han sido constantes conmigo a través de las vivencias que hemos experimentado juntos durante el largo proceso. Quiero brindar porque los sueños se cumplen, porque es una meta tangible, porque es real. Quiero brindar con los que me han apoyado, pero sobre todo con los que no, porque significa que he triunfado a pesar de los inconvenientes. Hoy, damas y caballeros, ¡¡hoy es un día grande!!

Y como no me canso de repetir a todo aquel que me quiere escuchar, "lucha por tus sueños hasta hacerlos realidad. De eso se trata, de alcanzar la felicidad, aunque sea con pequeños momentos, aunque sea para ti mismo/a. Lucha, constante e invencible. Visualiza la meta como si ya estuvieras en ella, vive el día a día como si ya hubieras ganado, ese es el truco." No existen reglas para lograr los propósitos, ni mejores o peores caminos, sólo más difíciles o más fáciles; y por experiencia te diré que esa frase de "escoge el más complicado porque el fácil nunca te lleva a ninguna parte" no es cierta. A veces (ojo, a veces), escoger el camino más fácil también te lleva a muchos sitios. Tal vez no directamente a lo que quieres, pero puede enseñarte cuál es el sendero que realmente deseas tomar y te dirá a gritos si deseas o no llegar a lo más alto.

LA ACTITUD, Y NO SÓLO LOS MEDIOS, SON LOS QUE TE HARÁN VOLAR.


#DoyLaCara

Un movimiento que dará mucho que hablar. ¡Colabora! #DoyLaCara,  12_meses_12_causas.




Buda dice

Últimamente he sido testigo de muchas conversaciones sobre cómo deben afrontarse ciertas situaciones de la vida diaria. Es terrible descubrir que los ataques de pánico, el estrés, el mal hábito de adelantar hechos sin que hayan ocurrido creando momentos nocivos, han creado más estragos en las relaciones (del tipo que sean) que los problemas en sí mismos. Y es que tendemos a magnificar algo que nos hace daño, sea real o no, y soltamos la ira de forma errónea sin tener en cuenta la veracidad de los hechos que nos han llevado a ese extremo.
Es muy sencillo culpabilizar a los demás de nuestros sentimientos de inferioridad, de rabia, nostalgia, confusión,... empujados por el miedo. Y resulta difícil ir directos al foco del problema para poder solucionarlo, porque tememos encontrarnos con un muro que indique que todo se ha acabado, que no hay más, que debes escoger otro sendero porque la vía está cortada. Lo tememos. Tememos cambiar de corazón, cambiar de vida, cambiar de perspectiva, porque se complica nuestra vida y muchas veces hay que salir de la zona de confort para poder avanzar y sobrevivir a la situación. 
Por ello, quiero compartir con todos esta magnífica frase de Buda, que es probable que cause algún efecto positivo en medio de tanto caos emocional (e irreal en algún caso). No soy sabio, no soy experto, pero sí que puedo compartir pensamientos para arrojar un poco de luz para aquellos que sean receptivos a compartir un par de minutos conmigo.


Si tienes esa suerte.

¿Me conoces o crees conocerme?
Si me conoces, sabes que soy muy cabezón, que me dejo llevar por los impulsos del momento. Que si se me mete en la cabeza que puedo hacer o lograr algo, lo haré hasta que así sea. Que si doy mi palabra, será cumplida sin excepción. Que si me enfado podrás notar la calma, e incluso, la llovizna que precede a la tormenta que muestra el aviso; pero en cuanto se desate la furia, no te dará tiempo a huir si te has quedado a esperarla con un hierro en la mano.
Si me conoces sabrás que no doy confianza, que valoro mi espacio. No soy desconfiado, sólo individualista. Me muestro distante, callado, a menudo sereno o introspectivo, y es probable que me pilles alguna vez riéndome o gastando bromas manteniendo una pose seria. Mi humor es bastante elocuente. Suele ir ligado a pensamientos cínicos, y, por lo tanto, la ironía es mi fuerte. Por cierto, por si te lo preguntas, si me pinchan también sangro.
Puedo hacerte creer que estoy perfectamente, que todo va genial, porque es lo que muestro y lo que mantengo, se me da bien. No hablo de sentimientos, ni los expreso ni lo intento. No hago preguntas cuando veo a alguien mal y que no quiere hablar, tampoco las hago cuando está bien. Sé dividir muy bien el trabajo de mi vida personal (y eso incluye la literatura). Si he de ser gráfico para describirme, diré que soy como un iceberg. Muestro una pequeña parte sobre la superficie, pero bajo el agua se esconde lo más importante.

Eso es "si me conoces". Por otro lado... ¿De verdad crees conocerme?

Sólo existen tres puntos clave que puedan llevarme al enojo o a la ira, y ninguno está en tus manos; lo siento. Y ya serías un as, si supieras que tres puntos son. Soy una persona en parte triste por la vida que he llevado, pero al mismo tiempo soy positivo e intento mirar hacia delante sin olvidar lo aprendido; con lo cual, tan mal no me va. ¡No hay más que verme! Me suelo quedar con lo bueno que me aporta la gente y la vida, con los momentos alegres, con las sonrisas, con las miradas sinceras, con lo sensible. Desechar lo malo a veces me cuesta, aunque suelo lograrlo.
Soy inteligente, aprendo rápido, soy flexible y me moldeo con facilidad a los cambios bruscos. No persigo a las personas que necesitan poner pies en polvorosa o sencillamente dejar margen. No pregunto porqués, ni las juzgo por ello. No necesito conocer los detalles de nada, sobre todo, si los que me importan se encuentran mejor con sus decisiones. No suelo dar mi punto de vista a no ser que me lo pidan expresamente. No hago comentarios negativos a la gente, pero sí es verdad que alguna vez hago alguno constructivo. Y también es cierto que en ocasiones excepcionales hablo mal de alguna persona en concreto por algún daño ocasionado.
Me considero un amigo del montón porque no recuerdo fechas importantes, olvido acudir a citas y, por lo general, rechazo lazos afectivos. Soy arisco cuando invaden mi espacio personal, torpe para darme cuenta de ciertas señales, condescendiente con los que intentan imponerme sus ideas, terco con lo que me propongo lograr e impasible ante los que intentan joderme, claro que todo depende de quién y el porqué; porque mi mal genio no suele acudir al rescate, pero cuando lo hace... la guerra de Troya es un chiste mal contado en comparación.
Sé usar la sutileza, aunque prefiera el tiro a bocajarro porque fastidia más y por lo general me hace más gracia ver las caras que la gente pone. No creo del todo en el perdón, ni olvido daños, aunque deje pasar errores o ataques intencionados, ya sean propios o ajenos. Sé bien cómo disimular, mentir, dialogar, ironizar y planificar cada momento para salirme con la mía y hacerte creer algo que no es, pero jamás sobre el cadáver de nadie, y mucho menos jugar con los sentimientos. Pese a admitir esto, no me considero mala persona. Todo depende del lado que desees potenciar el 90% de las veces. Sin embargo, puedo llegar a serlo si me lo propongo, como todos obviamente.
No suelo imponer respeto a los demás, por lo que la gente me intenta torear todo lo que puede. Suelo meterme en líos cuando callo, más que cuando hablo. Con lo cual es una habilidad un tanto curiosa. Me gano el respeto de los que me interesa y me valen la pena, siendo honesto, sincero y demostrando en vez de  sólo hablando.
Por si te lo preguntas, no desconozco el amor incondicional, y tampoco lo busco. No se me da nada bien tener pareja; es más, no tengo ningún interés en tener una relación según dicta la sociedad. La individualidad es muy valiosa, tanto como el compañerismo. Puedo caminar al lado de alguien, sujetar a esa persona para evitar que caiga por un precipicio, protegerla con mis brazos si tiene frío o me necesita de algún modo emocional, pero jamás atarme con cadenas. En modo alguno sentirme que pertenezco a. Ojo al dato, porque aquí muchas personas suelen saltar con esa estúpida frase de: ¡a ti lo que te gusta es el libertinaje! (ABUCHEO) Por favor, hay que aprender a usar el cerebro para algo más que para porno suave. No tiene nada que ver la libertad con el libertinaje (búscalo en el RAE).
Soy de los que se dejan llevar por la vida, salvo que decida tirar por otro camino y enloquezca/enfurezca a la manada. Pienso de verdad que si las cosas suceden de una forma, es porque existe ese algo que acabará por descubrirse y entonces ataré hilos y veré la vida de otra manera. Suelo estar a mi bola todo el tiempo posible, disfrutando simplemente del poder respirar, andar, observar o admirar la vida.
¿Sabes esa sensación de que estaré ahí para todo lo que necesites sin condición? No existe. No soy dado a salvarle el culo a nadie, ni me preocupan los problemas ajenos; salvo que me afecten directamente o sean personas a las que considere intocables dentro de mi corazón. No soy tolerante con las deslealtades ni con las malas decisiones cuando se conoce de antemano el final que tendrán. Si descubro que me mienten, jamás volveré a confiar. Me muevo en base a los actos que las personas tengan conmigo y no por lo que dicen. La palabrería, aunque suene irónico, me desquicia y la repelo. No confío en alguien que alaba todo lo que hace con pretensión de que le aplauda o alucine con ello. No soporto el extremismo, la negatividad, ni que me adulen. Soy respetuoso y tolerante, salvo que me toquen demasiado los huevos.
No soy partidario de convencer a otros de que mis ideas son mejores, y menos que deben pensar como yo. Evito el condicionamiento a toda costa. No permito que me aten a una ideología, ni ato a nadie. Las cadenas no fueron creadas para mí, ni los muros altos e inaccesibles son un impedimento. Cuando tengo la sensación de sentirme atrapado, corro, salto, escalo, eludo,...; que no es lo mismo que huir. Suelo evitar las confrontaciones porque soy muy pacífico. Para mí tiene más peso una buena conversación con argumentos sólidos, que el griterío recargado de hostilidad. Suelo medir las palabras antes de largarlas para no ser prisionero de lo que digo. No hago promesas a diestro y siniestro. Las pocas que he hecho, las tengo presentes y soy consecuente con ellas. Soy muy mío y sé perfectamente con quién puedo abrirme y con quién no. Mi vida privada es mía, de forma indiscutible. Es inamovible.
Me cuesta no mantener el control sobre lo que hago. En el momento en que algo se me escapa de las manos me pongo tenso e intento recuperar el control. Eso sólo se traspasa a efectos de trabajo, sueños, e iniciativas o movimientos. No afecta, ni tiene que ver para nada con terceros. Siempre he pensado que la libertad es incuestionable. Mi libertad es mía y la tuya es tuya. Con tu tiempo haces lo que quieras. No ato, no permito que me aten. Si estoy, es porque quiero.
Tocando ese tema. Si digo te quiero, es porque es verdad. Si digo no te soporto o te odio, es mentira. Si me siento muy a gusto con alguien, se nota. Lo mismo ocurre cuando no me siento cómodo. Mi mirada no es el espejo de mi alma. Eso lo saben muy pocas personas. He aprendido a sobrevivir y a moldearme para evitar dejar ver lo que no quiero que vean. Soy realista, con un toque de fantasía que me hace único en mi especie. Si me muestro infantil es porque el entorno y los elementos y/o personas han logrado conseguir que baje la guardia. De lo contrario, continuaré con mi estado de aislamiento pertrechado, tan característico y adorado por todos.
Soy un entregado a las causas de igualdad, de campañas para mejorar el mundo. Me afecta en exceso el maltrato animal y me lastima ver sufrimiento del tipo que sea. Soy un apasionado de los caballos, los perros y los gatos. Como deportista, soy senderista y campista en desarrollo. Practico deportes acuáticos (surf, buceo, vela costera, remo,...) y en ocasiones alguno de riesgo como escalada o enfrentarme a una persona que cree tener la razón absoluta.
No puedo tragar con los días rutinarios, me agobian tanto que suelo buscar salidas de forma desesperada. Sufro en espacios cerrados, sobre todo, si hay exceso de gente. De pequeño me aterraba la oscuridad, ahora me fascina. Me da igual la opinión que tenga la gente de mí, salvo que me importen. Suelo pasar horas enteras delante del mar en la misma postura. Por cierto, las puestas de sol y los amaneceres deberían de ser obligatorios al menos una vez en la vida. Naturalista de corazón y como medio de orientación. Salvaje de mente, espíritu libre, emprendedor y soñador. Filósofo en ocasiones muy especiales y humorista cuando no queda más remedio.
Si llegas a tener la suerte de que te deje ver alguna capa inferior del hielo como las que has leído, podrás encontrar calidez, afecto, fidelidad, ternura, pasión, felicidad, paz, sueños, lucha, fuerza, locura, sinceridad, amor, placer, deseo, tenacidad, diversión, profundidad,... Además, calor en días nublados y frescor en días calurosos. Tormentas, desiertos, volcanes en erupción y también dormidos. Tengo tal caos emocional, que no sabrás por dónde cogerlo y, al mismo tiempo, poseo una estabilidad casi perfecta para tanta vorágine. Hay equilibrio en mí y lo transmito. Estados de paz que embriagan, dulzura que no empalaga, protección que no se desvanece, e incluso amor incondicional en casos exclusivos.
Si llegas a tener esa suerte... tendrás un compañero para toda la vida. Viajes inesperados, momentos que te dejarán absorta, peajes gratuitos al paraíso, risas contagiosas y recuerdos inolvidables. Si tienes esa suerte, es probable que no desees distanciarte de mí, aunque muchas veces te enloquezca, aunque te saque de quicio constantemente y discutamos acalorados (porque discutiremos seguro).
Personalmente pienso, que quizás lo más bonito de todo esto, es que si has tenido la suerte de conocerme, de disfrutarme, sabrás de sobra que siempre podrás volver a sentirlo, de vivirlo. Sólo tendrás que desandar lo andado y abrazarme muy fuerte sin más. No voy a reprocharte la partida, mucho menos la llegada. Si has tenido la suerte de que te haya colocado en un pedestal, nadie lo usurpará. Porque, al fin y al cabo, has llegado a la capa más profunda, esa inaccesible para los demás, y la recompensa es la incondicionalidad, basada en respeto, cariño, sinceridad y amistad invariables.

Uno de esos días

Uno de esos días en los que te levantas y piensas... ¿Para qué? ¿Para qué le hago caso a la gente que actúa mal tomando malas decisiones? ¿Para qué permito que un error ajeno se convierta en algo tan mío? ¿Para qué sentirme mal por problemas ajenos si no soy (ni tengo) la solución? ¿Para qué escucho información negativa? Y lo que es peor, ¿para qué permito que me la cuenten si ya no puedo con más?

¿Para qué? Si de todos modos esas personas no escuchan; sólo saben quejarse y quejarse, como si su vida fuera exclusiva en tener problemas, como si lo suyo fuera más "importante", más "malo" que lo del resto del planeta. ¿Sabes de las personas que hablo? De esas que todo lo ven negro y que, en general, sólo se acuerdan de ti cuando tienen problemas; tal vez para que las salves. Lo peor llevadero es que en sus días buenos no se dan cuenta de que continúas existiendo.
Por poner un ejemplo real (ya sabes que me encantan los ejemplos): llevo más de dos meses pasando por un bache enorme del que sé que tengo salida, pero requiere toda mi fortaleza interior. No me quejo, ni me quejaré por ello. No lo he hablado con nadie, ni lo hablaré. No lo he comentado por encima, ni lo haré. ¿Por qué no? Porque soy consciente de que los demás también tienen sus problemas. Lo sé porque unos me lo cuentan, otros porque se les nota a leguas y otros porque no saben cerrar la boca y son quejicas de nacimiento (estos últimos, obviamente, los he alejado de mi vida. Lo siento por ellos, pero no soporto a nadie que tenga diez problemas para cada solución. Y, al mismo tiempo, lo siento por mí porque he tenido que tomar decisiones que no me gustan nada.). Volviendo a lo que interesa, sólo dos personas, ¡sólo dos! (y ninguna la tengo cerca) han callado sus propios males y me han preguntado: ¿estás bien? ¿qué te pasa? Tú no eres así, a mí no me engañan tus sonrisas.

Me llama muchísimo la atención que gente con la que no comparto un día a día cercano, se percaten de que algo no va bien, y, sin embargo, los que me rodean no lo ven, ni lo noten, ni se extrañen ante lo distinto que estoy siendo en términos generales (Nota personal: aquí descarto a mis amistades más íntimas. ¡Gracias por ser parte de mi vida!). Esto me ha hecho plantearme varias cuestiones sobre cómo escojo a los amigos, en quiénes confío, y en qué está ocurriendo a mi alrededor sin que me dé cuenta. Como es lógico, la culpa es mía. He permitido que personas que no dan nada por mí, permanezcan a mi alrededor utilizándome de sparring. Soy consciente de que es habitual que cuando alguien te ve "fuerte" ante la vida, te elija para contarte sus problemas, sus fracasos, sus carencias, etc. porque inconscientemente, o con conciencia absoluta, quieran tener tu fortaleza; quieran ser (o verse) como tú. De acuerdo, es cierto que hay personas que no te cuentan sus cosas para quejarse, que sólo lo hacen porque confían en ti. Pero permite que añada que sé diferenciarlas después de todo.

Asimismo, como dije al principio, hoy es uno de esos días, y sinceramente no puedo más. Y si no puedo más estallo. Normalmente con dar un par de gritos al aire suele pasarse, pero hoy no es uno de esos días...
Por lo tanto, he decidido mandar un mensaje subliminal muy directo a todos. Quiero, necesito, pido y propongo el siguiente pensamiento para aquellos que no tienen nada mejor que hacer que contarme su vida:

Gabriel está en un momento de su vida en el que necesita
una base en la que sostener los pilares que está levantando.
No debo crear arenas movedizas a su alrededor en estos momentos.
Voy a buscar otra forma de desahogar mis problemas y a dejarle en paz.
No es egoísta por ello, bastante me ha escuchado y ayudado ya.
Le toca levantar cabeza y me considero su amig@, voy a aportar mi grano
de arena para que pueda lograrlo. Sí, eso haré. Lo merece.

Puedes estar pensando que soy un egoísta, que no soy buen amigo, que tengo doble cara, doble moral, [...], pero la verdad es que me da igual lo que pienses ahora mismo de mí, porque es algo que necesito y voy a luchar por tenerlo. Es vital que me dejen en paz, que paren de enviarme negatividad a garrafazos.
Ahora que releo el texto, me ha venido a la cabeza una frase que describe bien este último pasaje, y es una frase propia que usé hace muchos años en uno de mis relatos predilectos.

"Se olvidarán de lo bueno que has sido y de lo fantástico que eres
cuando tomes la decisión de decir: NO, por ese sendero no caminaré contigo."

Ahí lo dejo. Buenas tardes a todos, y muy buenas reflexiones.

Gabriel A. R.

¿De qué soy capaz?

¿De qué soy capaz? De disolver capas viejas y en desuso para dejar espacio a las nuevas y productivas. Lo sé, es difícil. Lo séee.... Nadie ha dicho que no. Pero míralo así, ¿qué vas a perder? Porque todas esas capaz que te producen confort y un espacio personal controlado, están acumulando polvo y negatividad. Yo soy capaz de decidir por mí mismo qué voy a hacer con mi vida, hacia dónde la quiero dirigir, qué objetivos quiero cumplir, a quiénes deseo tener en el proceso y a quiénes no. Soy capaz de escoger, de sentir, de soñar, de triunfar, de perder, de correr, de detenerme, de reír, de llorar, de gritar, de saltar,... ¿Me ha enseñado eso alguien? Sí, la Vida.

Como anécdota personal de la semana, he decidido usar una que se ha vuelto tan repetitiva que casi me ha mantenido ocupado todo el tiempo y he decidido romper y frenar ese pensamiento. Por lo normal, se lo suelo contar a algún desconocido y luego seguir con mi vida sin el lastre. En este caso, lo dejaré escrito aquí para compartir pensamientos. ¿Quién sabe? Igual se saca algo bueno de esto.
Todo comienza con esas personas que se empeñan en decir que somos negativos, que no podemos hacer ciertas cosas, que no somos capaces de cumplir lo que nos proponemos, que no hacemos más que volcarnos en la negatividad, en recrearnos en ella,... Y, sinceramente, me toca bastante los huevos.
No se dan cuenta que los que están radiando negatividad son ellos con sus repetitivas palabras vacías y llenas de condicionantes; sin nada bueno que aportarnos. Dime tú, ¿de qué demonios le sirve a una persona (a la que supuestamente pretendes ayudar) que le digas que es negativa o que se comporta como tal? No sirve de nada, no ayuda en nada. ¿Qué pretenden? ¿Abrirle los ojos? Si de verdad quieren colaborar (consejo personal), dale materiales para que fabrique alas y vuele, no más piedras atadas a sus pies. Eso es ayudar. Decir que es de una manera u otra, no sirve para nada, salvo para tocar la moral. Y a mí me la han tocado ya suficiente.
Si esas personas que insisten tanto en dejar claro en qué me recreo, se pararan a escucharme, a verme, no a mirarme sin más, sino a verme, estoy completamente seguro de que se morderían la lengua. Yo podré ser como sea, eso es indiferente; soy así y la puerta siempre ha estado abierta para que salgan por ella si no les gusta. Me conozco muy bien, mejor que nadie además. No necesito que me digan nada sobre mí para intentar convencerme. Si me comparase con un iceberg, la gente sólo conocería de mí la punta que flota sobre la superficie del agua. Te invito a que uses gafas de buceo, porque lo que hay debajo te dejará sin palabras. Esto sólo significa que no me conocen y punto. Y los que creen conocerme son a menudo los peores, porque son los que menos datos tienen, los que menos se preocupan en conocerme porque dan por hecho que lo saben todo. ¡Cuidado con esas personas eh! Cuando les da por encañonar y disparar, igual te hieren, pero por suerte jamás te matarán. Les faltan armas; la más importante: conocimiento. ¿Sabes de las personas que hablo? Esas que siempre van un paso por delante de lo que intentas explicarles, que dan por sentado que te sientes de una u otra manera, que no te escuchan, que no te miran, que no saben callarse. Esas que a veces quieres ponerles un calcetín sudado en la boca y amenazarles diciendo que como no te escuchen en serio, eres capaz de hacérselo tragar. Esas personas.

¿No te cansa que se dediquen exclusivamente a decirte qué hacer para mejorar tu vida? Primero que nada, que mejor que tú no te conoce nadie. Imagino que una ligera idea tendrás de lo que puede mejorar tu vida y lo que no, sin que te anden marcando pautas o te tiren migas de pan. Ojo, que a veces viene bien, no digo que no, pero sólo cuando lo pedimos. Y seguro que si se lo reprochas, eres malagradecido o te dicen que lo hacen para intentar ayudar, por tu bien. Pues lo siento, pero para mí esa es una justificación penosa. Sobre todo, cuando no les has pedido nada. ¿Personalmente? Soy de los que opinan que quien quiera ayudar que dé un abrazo, y cuanto más silencioso mejor. Así se evita decir estupideces.
Esas personas repelentes que parece que saben lo que es mejor para ti. Eso está bien cuando eres pequeño y tu concepto del mundo es limitado; pero no joroben coño... que de esa etapa hace mucho. No seré un experto; pero por suerte nadie lo es. Pero sí que sé lo qué quiero, cuándo, cómo y con quién lo quiero. Y si realmente necesito ayuda, sé pedirla. Por fortuna sé hacerlo. Así que... tú verás. Porque soy de campo; y los de campo sabemos callar a los inteligentes.

¿Has llegado a este punto de la lectura? ¿Sí? Genial. ¿A que te sientes identificado? Suele pasar... Incluso le has dado tu punto de vista, has puesto énfasis a mis palabras, las has hecho tuyas, les has puesto emociones, quizás rabia o incluso ira. Por cierto, la rabia y la ira no son más que síntomas de que debes mejorar tu vida en algunos aspectos, ya sea empezando de cero o seleccionar lo que ya tienes y darle prioridad a lo que te aporte más felicidad a corto y largo plazo. No, no voy a venderte que eres tú el que tiene el problema. Muchas veces la negatividad es puramente externa. No voy a juzgarte, ni juzgar tu entorno, ya en tu mente habrás visualizado a quiénes o qué cosas son las que más te afectan, a las que puedes y deseas declararles la guerra, y por lo tanto sobran las palabras. Te toca mover ficha.

Si al leerlo te has sentido aludido, lo lamento; pero en general mis escritos no van dirigidos a nadie, y en el caso de que sí, se lo diría personalmente a la persona implicada (como es el caso, que lo he hecho). No me gusta respaldarme en estos medios para despotricar o desmantelar a las personas. Soy de los que prefieren hablar las cosas de frente. Ya tuve esa charla hace bastante tiempo y solucioné el problema desde la raíz. Hubiera sido un error no hacerlo.
Pero también es cierto que este tipo de escritos me ayudan a relajar tensiones, y es posible que el estrés acumulado se reflejen en ellos y por lo tanto haya alguien que se pueda sentir aludido de verdad; pero nada más alejado de la realidad; prometido. No puedo negar que hay cosas que dañan. Soy de verdad y si me pinchan sangro como otro cualquiera.
Lo que sí voy a aprovechar para concluir, es lo siguiente: cuando se decide ayudar a alguien, ¿acaso ese alguien lo ha pedido? ¿Ha dicho "ayúdame" mirándote a la cara? E importante es: lo que vas a decir, ¿ha sido pensado con detenimiento? ¿O simplemente hablas desde la propia experiencia? Porque esa es otra. La propia experiencia NO sirve de nada para otras personas. No han pasado por ello, no saben de qué narices les estás hablando. Lo único que haces es regalarle tus miedos, tus consecuencias. A ti esa experiencia (generalmente negativa) te ha enseñado que ese no es el camino para algo en concreto, pero eso no significa que no sea el camino adecuado para esa otra persona, ni mucho menos quiere decir que su final vaya a ser como el tuyo. Igual le va del diez haciendo eso. ¿Qué narices vas a saber tú?
Lo único que sí haces es condicionar. Algo que detesto desde lo más profundo de mi ser y por desgracia vivimos rodeados de ello. Si limitas, no estás ayudando. Repito; NO estás ayudando. Sólo frenas, anulas, conviertes a esa persona en puro miedo y dudas. Si había una ligera oportunidad de que levantara cabeza por sí misma, titubeará. Lo más probable es que la hayas pillado en un momento de vulnerabilidad y crea que te necesita (a ti o a otros) para guiar su vida; y eso es una chorrada como una catedral.
Nacemos solos, nos pegan dos nalgadas para que decidamos respirar, crecemos, la vida nos abofetea y nos besa con pasión, nos compensa, nos ayuda, nos da alas, nos las quita,... ¿En serio crees que haces lo mismo con tu motivación de filósofo experto en vidas ajenas? No nos creamos dioses; no nos creamos ser más sabios que la vida, ni más fuertes que la naturaleza o el universo. Porque no hay mayor error que creer que se tiene una solución para cada problema. Y aunque la tengas, son tus soluciones, tuyas, que te funcionan a ti. No son soluciones universales, no sirven para todo el mundo. Que tú te hayas rendido o hayas decidido luchar, ha sido por ti, porque tú lo has decidido. Si es así, entonces permite que otros también lo hagan con la misma libertad y sin limitaciones.

Te dejo con tus propias reflexiones... Empiezan mis mini-vacaciones de 24 horas y pienso aprovecharlas viviendo y escuchando música cañera para no oír a nadie. Gracias una vez más por compartir este ratito conmigo.

Uno de esos momentos

¿Sabes esos momentos en los que terminas de reescribir un capítulo de algún libro (incluso después de haberlo terminado) y se te ocurren otras ideas muy buenas? (De acuerdo, medianamente buenas). Pues es lo que me ha pasado. Esa novela estaba acabada, registrada, presentada a concursos, a editoriales, etc. y resulta que me dio una tarde por leerla como lector y no me pude resistir a hacer las típicas correcciones de "última hora" por culpa de la exigencia que ejerzo sobre mí mismo. Quitando que es lo más común... Me decepcionó lo incompleta que me pareció de repente al empezar a tener ideas estupendas que plasmar y conectar mucho mejor la obra.

Y eso es lo que hice. Empecé a escribir capítulo tras capítulo de una forma muy distinta a la idea principal. Añadí y eliminé emociones, explicaciones, e incluso el enfoque. ¿Personalmente? Los cambios me encantan y eso es muy difícil que yo lo diga de algo propio. Por lo que estoy muy contento con el resultado, y por haberme puesto a leerla aquel día siendo tan cabezón y exigente. Por fin puedo decir (no sin miedo a escupir hacia arriba), que está acabada. Tanto me gusta como ha quedado, que voy a compartir a través de mis páginas oficiales un enlace en PDF para quien lo desee pueda leer el primer capítulo.

Les deseo una buena semana.

Toma las riendas y cumple tus sueños.

"La proactividad es una actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto.
La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer."

Bien, si te has parado a leer este texto, te preguntarás ¿a qué viene esto? Pues viene a que acabo de leer a una persona de gran influencia positiva y me ha hecho pensar en lo que significa ser proactivo y lo beneficioso e importantísimo que es. No sólo para uno mismo, sino para las personas que nos rodean. Se trata de un compromiso contigo mismo, algo que debería crear tendencia en masa; pues estoy seguro de que en vez de acumular estrés, acumularíamos éxitos. Siempre insisto en tener una mente abierta, una mente creativa, positiva, audaz, perspicaz,... hay que utilizarla al máximo y de una forma beneficiosa, y si además logramos que nuestra forma de vida mejore la de los demás, chapó. ¿No crees? ¿Qué puede existir más gratificante que entregarte a tus sueños y metas hasta cumplirlas? Es algo que no tiene precio. ¿Y si además ayudas a que los demás logren también sus metas aportando tu grano de arena? Mejor aún.

Decide ser proactivo, decide ser feliz al cumplir todos tus objetivos.

¿Vas a dejarle vencer?

"Ten miedo al miedo". Pues es éste el que bloqueará toda oportunidad de avanzar si se lo permites. No dejes tampoco que los demás te trasladen sus propios miedos, ni su negatividad, ni sus experiencias, porque ni tú eres ellos, ni tiene por qué pasarte lo mismo. Si quieres algo ve a por ello. El miedo sólo está en tu mente, no está ahí fuera, no es algo tangible ni real. ¿En serio quieres hacer algo con tu vida? Me da igual lo que sea, pero hazlo. Hazlo ya. Crea el cambio, avanza, destruye murallas, vuela, salta, llega a la cima, descompón con tus logros, tu positivismo y tu fuerza de voluntad, todo hachazo que pretenda inculcarte el miedo.


Pensamiento Positivo

La motivación que recibimos en casa y el hecho de sentirnos valorados y apoyados por nuestra familia es muy importante; pero todavía lo es mucho más que aprendamos a no necesitar que los demás crean en nuestras capacidades y que no nos abandone la confianza que tenemos en nosotros mismos.

Hay quien no encuentra la atención, el calor humano y el cariño en su hogar, pero hay que saber ganarse el respeto y el afecto de quienes te rodean (obviamente descartando a esos familiares). Se trata de convertirse en un auténtico líder de sí mismo, siempre siendo humilde y cercano para todos. Sólo te faltará que alguien con autoridad moral y gran influencia sobre ti, muestre plena confianza en tu valía con sus rotundas palabras de optimismo y de esperanza.

Como decía Fénelon, teólogo y escritor francés, "casi no hay cosa imposible para quien sabe trabajar y esperar". Lógicamente surgirán dificultades, pero hay que saber verlas como una oportunidad de superación, como un reto y un nuevo aprendizaje, y no como una barrera que te impida alcanzar tus objetivos. Tendrás la ocasión de autoafirmarte en tus capacidades. Tu entusiasmo arrollador y tu voluntad tenaz e inteligente te conducirán al éxito.

Es probable que tus familiares sigan sin valorarte, aunque ya no lo necesitarás. En lugar de deprimirte y lamentar tu situación, encuentra la mejor solución posible y continúa hacia delante.

Son muchas las personas que, por una u otra razón, se han visto solas o poco motivadas para llevar a cabo su proyecto de vida; pero la mayoría sabe hacer propias las palabras del escritor latino Terencio: "Todas mis esperanzas están en mí". Si además te encuentras en tu camino a alguien tan relevante y motivador que te recuerde lo que vales y que lo puedes todo, el milagro se produce.

"QUIEN NO HA AFRONTADO LA ADVERSIDAD,
NO CONOCE SU PROPIA FUERZA".
Benjamin Johnson (dramaturgo inglés)

Gabriel A. Rancel -CARTA DE PRESENTACIÓN-

Para contar algunos detalles sobre mí, me basaré en la situación que surge cuando una amistad o familiar me presenta: "éste es Gabriel, es escritor".

Una vez leí, no recuerdo dónde, que un artista no es artista porque cree grandes obras, gane mucho dinero o sea muy conocido. Lo es porque le apasiona lo que hace, le da vida, enriquece su mundo y lo comparte con el resto. Es un pensamiento que comparto. No se trata de vender más, crear más, mostrar más aptitudes o ser más inteligente. Se trata de transmitir la vorágine creativa, reflejando con palabras lo que
hay en tu mente.

Vivimos en un mundo donde los que caminan entre bambalinas pierden todo el interés del público, pero gracias a ellos los artistas cobran sentido encima del escenario. Sin actores secundarios, vestuario, iluminación, sonido, guión, dirección, etc. la obra pierde su belleza por muy importante que sea el rostro principal.

Yo lo veo así y así me presento. Soy un actor secundario que se mueve entre bambalinas pero de vez en cuando, al tener un lápiz en la mano, paso a ser actor principal. Cuando el público aplaude, yo acabo aplaudiendo al público. Soy un aprendiz en un mundo donde nunca se deja de serlo. No compito por premios, pero tampoco dejo pasar de largo las oportunidades. Tengo grandes sueños que voy cumpliendo a base de pequeñas metas. Confío en la buena suerte, pero más en el esfuerzo y la perseverancia. Creo que una sonrisa produce más cambio que un ceño fruncido y que, sin importar las raíces, las ramas pueden crecer en todas direcciones y crear una buena sombra.


AGRADECIMIENTOS

Quiero dar las gracias a todas las personas que soportan mis cambios de humor, mis innumerables horas de encierro literario y mi mente despistada. No sería quién soy sin su apoyo incondicional. Ellos logran que me convierta en el escritor que se ruboriza cuando le nombran o le miran con una pizca de admiración. Ése que se esfuerza por mejorar cada día. Gracias a su complicidad y sus empujones, tengo más ganas de continuar. Eso no se compra con dinero, ni con campañas publicitarias.

Gracias por estar aquí y ser partícipe de un sueño.

Gabriel A. Rancel

Por los amigos que jamás se irán.

Hoy desgraciadamente soy portador de una terrible noticia que me desgarra el alma. Hoy se ha marchado de nuestro lado un gran ser humano, Emilio Soutelo G.; también conocido como Lucho. Un gallego íntegro y extraordinario, capaz de amar de forma incondicional. Espero de corazón que su familia acepte que hoy exprese e inmortalice su recuerdo, como último acto humilde de este servidor.

Para mí, Lucho era un amigo, aunque a mi pesar no le conocí tan bien como querría poder decir. Dicen por ahí que nunca se llega a conocer a alguien, aunque eso no importa. Lo que importa es lo que sentimos por las personas, tanto como si han pasado un día o una vida entera a nuestro lado.
Yo conocía su lucha, su historia. Lo que ofrecía día a día a su familia, a sus amigos, incluso, hasta a los que apenas conocía; y eso da mucho que decir sobre una persona humilde. Tenía una gran facilidad para hacerse querer, para amar y para lograr sacar sonrisas. Siempre tenía algo interesante o divertido que contar. Era un hombre que amó a una sola mujer toda su vida y no paró hasta conseguir estar a su lado de forma incondicional. Un ejemplo. Un hombre sin miedo a la vida, sin ambiciones mayores que ser feliz con lo poco que tenía y al lado de quien amaba. Un señor y un caballero de los pies a la cabeza. Honorable, noble, divertido y con un corazón que no le cabía dentro de lo grande que era.

Muchos le conocían mejor que yo, sin ninguna duda. Amigos y familiares que disfrutaron de su compañía durante mucho más tiempo. Pero él hizo algo muy grande por mí sin ni siquiera saberlo, y por ello me he tomado la libertad de inmortalizarlo.
Casi sin conocerme, sentados en la sala de espera de un hospital, me contó su historia por primera vez. Aún recuerdo el brillo de su mirada, la sonrisa radiante y el nerviosismo que acompaña a estar en el cielo sobre la tierra. Yo conocía su historia, pero ser testigo de su versión, el cómo la vivió, qué sintió, qué hizo y demás, fue un regalo muy grande que me hizo aquel día.
Él logró que volviera a creer en que existe esa clase de amor; ésa que es imperecedera. Me hizo ver que no es una locura amar con tanta fuerza. Él tuvo la suerte de conocer al amor de su vida, de vivir una historia de amor que merece ser narrada en una novela, que sin duda se convertiría en un best seller. Ya les digo, que de lo conmovedora que es, haría pensar y sentir hasta al más escéptico.

Emilio se convirtió en un ejemplo para muchos y también para mí. Uno de fortaleza, integridad, valor, paciencia y muchas otras virtudes que el dolor no me deja expresar ahora mismo. Sólo puedo añadir, desde lo más profundo de mi desgarro y sin palabras rebuscadas, que se ha ido del mundo una buenísima y gran persona.
Sin embargo, pese al dolor de la pérdida, siempre he confiado en que aquellos que queremos, y que nos han querido, jamás se irán de nuestro lado. Por lo tanto, esto es para ti, Lucho:

Fuiste un padre para mis mejores amigos, así como un magnífico esposo para tu mujer. Fuiste consecuente con tu corazón por encima de lo demás. Nunca antepusiste la razón al corazón y eso te convirtió en una persona imposible de olvidar. Muchos te lloramos hoy; lloramos por la pérdida de un hombre irreemplazable, un amigo incuestionable y un ejemplo a seguir. Lloramos por lo injusto que ha sido el Destino y por lo justo que has sido tú, a pesar de todo lo que te ha tocado vivir. Lloramos porque te queremos, porque te querremos siempre y te llevaremos en nuestros corazones hasta el final.
Tú, amigo mío, que sin querer nos estregaste pasión y verdad. A sabiendas, nos diste amor. Inconscientemente, nos diste valor y coraje, nos enseñaste que existe aún ese tipo de persona especial capaz de cambiar la vida de los demás para bien. Ángeles auténticos sobre la misma tierra. Tú; sí tú, amigo. Tú eras un milagro viviente, una bendición, ese algo bueno que todo el mundo debería tener. Y puede que hoy tu cuerpo nos haya abandonado, pero tu recuerdo perdurará en nosotros, porque de la gente buena debemos empaparnos todos y aprender al máximo.
No sé si llegará a ti esto, pero debes saber que has unido a muchas personas en vida. Poseo una gran amistad con tus hijos y con tu esposa, en gran parte gracias a ti, que me inculcaste tu historia, que me hiciste pensar y confiar en mí mismo. Y has sido determinante en mi vida también como en la de ellos. Tú, que sé que ahora mismo estarás sonriendo, has sido y serás una persona insustituible.
Estés donde estés, cuida de tu familia y de tus amigos. Espéranos con la misma templanza con la que has regido tu vida. Quiero que sepas que me consta que todos nos sentimos muy orgullosos de tu lucha, de tu risa cada día, de tu buen humor, de lo mucho que has querido y amado. Además me consta lo orgulloso que te has sentido por los tuyos, al tenerlos y poder abrazarlos, al sonreír y decir "¡Esta es mi familia y la quiero mucho!" con esa magnífica actitud que nos acompañará el resto de nuestras vidas. 
Te queremos Lucho, te queremos tanto que duele; pero al mismo tiempo nos devuelve la sonrisa y la esperanza en que existes en nosotros. Siempre serás un ángel para los que tuvimos el privilegio de conocerte y te mantendremos en el corazón, así como mantendremos los aprendizajes que nos has inculcado.
Hasta la vista, amigo mío; hasta la vista. Pues no es un adiós y nunca lo será. Algún día volveremos a reírnos juntos de las locuras que hiciste en tu juventud y nosotros te contaremos las nuestras para volver a ver esa mirada de orgullo. No nos olvides, nosotros no lo haremos, amigo.

Gabriel A. R.

Anécdota del día

Hoy me preguntaron si reconozco lo loco que estoy. Yo me eché a reír y dije "Sí, y además debes saber que para que una de mis obras se convierta en una genialidad, primero debe ser tachada de locura."

Gabriel A. R.

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Así soy.

Y tú, ¿quién eres?



Soy Gabriel, canario de nacimiento, escritor a tiempo completo y actor cuando surge. Intento aprender de todo lo que me rodea, sacando la parte positiva hasta de lo negativo. Soy tal y como me ha ido forjando la vida. Evito ser lo que la gente espera porque no me gusta fingir algo que no soy.


Y, ¿cómo eres?


"Soy una persona creativa, con un corto periodo de atención;
me distraigo con facilidad y tiendo a hablar conmigo mismo.
Éste soy yo." —Gabriel A. R.

Me gusta la sinceridad, la calma y no soporto los gritos. Conocer a las personas de las que me rodeo me hace sentir seguridad. No soy ambicioso. Me gusta dejarme llevar por mis sueños e intento realizarlos dentro de la medida de lo posible. Soy callado, reservado e introspectivo el 80% del día, aprox. Me encanta la mar y su sonido; puedo perderme durante horas si me siento ante ella. Quizás soy muy imaginativo, aunque sólo si me encuentro en mi salsa. No le pido nada especial a la vida, salvo salud y cariño. Soy de los que piensan que si alguien te quiere, debe hacerlo por lo que eres y no por lo que desea que seas; cosa difícil por lo que llevo de experiencia.

Y, ¿en qué crees?


En mí mismo, en las posibilidades, en los largos abrazos, en los besos apasionados, en que la gente a veces es buena, en la predisposición a superarse, en la voluntad, en la sencillez, en las miradas ardientes, en las caricias, en el sexo, en el silencio, en la escucha, en el dolor físico por el esfuerzo, en las buenas conversaciones, en las puestas de sol, en las sonrisas sinceras, en los buenos momentos, en la relatividad, en los pequeños gestos, en los valores, en la lucha constante, en las pequeñas metas y en los grandes sueños.

Y, ¿cómo te consideras?


Siempre he sido una persona solitaria, pero hoy en día no cambiaría a mis amigos por nada. Saben hasta cuando necesito tiempo para mí, respetan mi espacio, y les estoy muy agradecido por ello. También me considero sencillo, no soporto que hagan más difíciles las cosas de lo que ya son. De mente abierta; aunque, soy poco tolerante con algunos comportamientos que me afectan directamente de forma negativa. Suelo ser afable, ético, moral y respetuoso; salvo cuando me enervan demasiado, que llego a ser desagradable; cosa que en esos casos me da igual serlo. No me considero curioso ante la vida de los demás, dejo que sean ellos los que me cuenten lo que desean, sin preguntarles ni acosarles con preguntas; yo también soy muy mío y supongo que por eso respeto a los demás.

Y, ¿en qué piensas?


Pienso en que jamás me llegará a conocer nadie del todo. Bueno, más que pensarlo, estoy convencido. Ya no sólo por el simple hecho de que nunca se conoce a otra persona en su totalidad, sino porque es muy difícil lograr que me abra (ojo, que no es lo mismo ser sincero, que no contarlo todo). Y, cuando por fin lo hago, no digo más de un 30% de lo que realmente pienso.



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