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Uno de esos días

Uno de esos días en los que te levantas y piensas... ¿Para qué? ¿Para qué le hago caso a la gente que actúa mal tomando malas decisiones? ¿Para qué permito que un error ajeno se convierta en algo tan mío? ¿Para qué sentirme mal por problemas ajenos si no soy (ni tengo) la solución? ¿Para qué escucho información negativa? Y lo que es peor, ¿para qué permito que me la cuenten si ya no puedo con más?

¿Para qué? Si de todos modos esas personas no escuchan; sólo saben quejarse y quejarse, como si su vida fuera exclusiva en tener problemas, como si lo suyo fuera más "importante", más "malo" que lo del resto del planeta. ¿Sabes de las personas que hablo? De esas que todo lo ven negro y que, en general, sólo se acuerdan de ti cuando tienen problemas; tal vez para que las salves. Lo peor llevadero es que en sus días buenos no se dan cuenta de que continúas existiendo.
Por poner un ejemplo real (ya sabes que me encantan los ejemplos): llevo más de dos meses pasando por un bache enorme del que sé que tengo salida, pero requiere toda mi fortaleza interior. No me quejo, ni me quejaré por ello. No lo he hablado con nadie, ni lo hablaré. No lo he comentado por encima, ni lo haré. ¿Por qué no? Porque soy consciente de que los demás también tienen sus problemas. Lo sé porque unos me lo cuentan, otros porque se les nota a leguas y otros porque no saben cerrar la boca y son quejicas de nacimiento (estos últimos, obviamente, los he alejado de mi vida. Lo siento por ellos, pero no soporto a nadie que tenga diez problemas para cada solución. Y, al mismo tiempo, lo siento por mí porque he tenido que tomar decisiones que no me gustan nada.). Volviendo a lo que interesa, sólo dos personas, ¡sólo dos! (y ninguna la tengo cerca) han callado sus propios males y me han preguntado: ¿estás bien? ¿qué te pasa? Tú no eres así, a mí no me engañan tus sonrisas.

Me llama muchísimo la atención que gente con la que no comparto un día a día cercano, se percaten de que algo no va bien, y, sin embargo, los que me rodean no lo ven, ni lo noten, ni se extrañen ante lo distinto que estoy siendo en términos generales (Nota personal: aquí descarto a mis amistades más íntimas. ¡Gracias por ser parte de mi vida!). Esto me ha hecho plantearme varias cuestiones sobre cómo escojo a los amigos, en quiénes confío, y en qué está ocurriendo a mi alrededor sin que me dé cuenta. Como es lógico, la culpa es mía. He permitido que personas que no dan nada por mí, permanezcan a mi alrededor utilizándome de sparring. Soy consciente de que es habitual que cuando alguien te ve "fuerte" ante la vida, te elija para contarte sus problemas, sus fracasos, sus carencias, etc. porque inconscientemente, o con conciencia absoluta, quieran tener tu fortaleza; quieran ser (o verse) como tú. De acuerdo, es cierto que hay personas que no te cuentan sus cosas para quejarse, que sólo lo hacen porque confían en ti. Pero permite que añada que sé diferenciarlas después de todo.

Asimismo, como dije al principio, hoy es uno de esos días, y sinceramente no puedo más. Y si no puedo más estallo. Normalmente con dar un par de gritos al aire suele pasarse, pero hoy no es uno de esos días...
Por lo tanto, he decidido mandar un mensaje subliminal muy directo a todos. Quiero, necesito, pido y propongo el siguiente pensamiento para aquellos que no tienen nada mejor que hacer que contarme su vida:

Gabriel está en un momento de su vida en el que necesita
una base en la que sostener los pilares que está levantando.
No debo crear arenas movedizas a su alrededor en estos momentos.
Voy a buscar otra forma de desahogar mis problemas y a dejarle en paz.
No es egoísta por ello, bastante me ha escuchado y ayudado ya.
Le toca levantar cabeza y me considero su amig@, voy a aportar mi grano
de arena para que pueda lograrlo. Sí, eso haré. Lo merece.

Puedes estar pensando que soy un egoísta, que no soy buen amigo, que tengo doble cara, doble moral, [...], pero la verdad es que me da igual lo que pienses ahora mismo de mí, porque es algo que necesito y voy a luchar por tenerlo. Es vital que me dejen en paz, que paren de enviarme negatividad a garrafazos.
Ahora que releo el texto, me ha venido a la cabeza una frase que describe bien este último pasaje, y es una frase propia que usé hace muchos años en uno de mis relatos predilectos.

"Se olvidarán de lo bueno que has sido y de lo fantástico que eres
cuando tomes la decisión de decir: NO, por ese sendero no caminaré contigo."

Ahí lo dejo. Buenas tardes a todos, y muy buenas reflexiones.

Gabriel A. R.

¿De qué soy capaz?

¿De qué soy capaz? De disolver capas viejas y en desuso para dejar espacio a las nuevas y productivas. Lo sé, es difícil. Lo séee.... Nadie ha dicho que no. Pero míralo así, ¿qué vas a perder? Porque todas esas capaz que te producen confort y un espacio personal controlado, están acumulando polvo y negatividad. Yo soy capaz de decidir por mí mismo qué voy a hacer con mi vida, hacia dónde la quiero dirigir, qué objetivos quiero cumplir, a quiénes deseo tener en el proceso y a quiénes no. Soy capaz de escoger, de sentir, de soñar, de triunfar, de perder, de correr, de detenerme, de reír, de llorar, de gritar, de saltar,... ¿Me ha enseñado eso alguien? Sí, la Vida.

Como anécdota personal de la semana, he decidido usar una que se ha vuelto tan repetitiva que casi me ha mantenido ocupado todo el tiempo y he decidido romper y frenar ese pensamiento. Por lo normal, se lo suelo contar a algún desconocido y luego seguir con mi vida sin el lastre. En este caso, lo dejaré escrito aquí para compartir pensamientos. ¿Quién sabe? Igual se saca algo bueno de esto.
Todo comienza con esas personas que se empeñan en decir que somos negativos, que no podemos hacer ciertas cosas, que no somos capaces de cumplir lo que nos proponemos, que no hacemos más que volcarnos en la negatividad, en recrearnos en ella,... Y, sinceramente, me toca bastante los huevos.
No se dan cuenta que los que están radiando negatividad son ellos con sus repetitivas palabras vacías y llenas de condicionantes; sin nada bueno que aportarnos. Dime tú, ¿de qué demonios le sirve a una persona (a la que supuestamente pretendes ayudar) que le digas que es negativa o que se comporta como tal? No sirve de nada, no ayuda en nada. ¿Qué pretenden? ¿Abrirle los ojos? Si de verdad quieren colaborar (consejo personal), dale materiales para que fabrique alas y vuele, no más piedras atadas a sus pies. Eso es ayudar. Decir que es de una manera u otra, no sirve para nada, salvo para tocar la moral. Y a mí me la han tocado ya suficiente.
Si esas personas que insisten tanto en dejar claro en qué me recreo, se pararan a escucharme, a verme, no a mirarme sin más, sino a verme, estoy completamente seguro de que se morderían la lengua. Yo podré ser como sea, eso es indiferente; soy así y la puerta siempre ha estado abierta para que salgan por ella si no les gusta. Me conozco muy bien, mejor que nadie además. No necesito que me digan nada sobre mí para intentar convencerme. Si me comparase con un iceberg, la gente sólo conocería de mí la punta que flota sobre la superficie del agua. Te invito a que uses gafas de buceo, porque lo que hay debajo te dejará sin palabras. Esto sólo significa que no me conocen y punto. Y los que creen conocerme son a menudo los peores, porque son los que menos datos tienen, los que menos se preocupan en conocerme porque dan por hecho que lo saben todo. ¡Cuidado con esas personas eh! Cuando les da por encañonar y disparar, igual te hieren, pero por suerte jamás te matarán. Les faltan armas; la más importante: conocimiento. ¿Sabes de las personas que hablo? Esas que siempre van un paso por delante de lo que intentas explicarles, que dan por sentado que te sientes de una u otra manera, que no te escuchan, que no te miran, que no saben callarse. Esas que a veces quieres ponerles un calcetín sudado en la boca y amenazarles diciendo que como no te escuchen en serio, eres capaz de hacérselo tragar. Esas personas.

¿No te cansa que se dediquen exclusivamente a decirte qué hacer para mejorar tu vida? Primero que nada, que mejor que tú no te conoce nadie. Imagino que una ligera idea tendrás de lo que puede mejorar tu vida y lo que no, sin que te anden marcando pautas o te tiren migas de pan. Ojo, que a veces viene bien, no digo que no, pero sólo cuando lo pedimos. Y seguro que si se lo reprochas, eres malagradecido o te dicen que lo hacen para intentar ayudar, por tu bien. Pues lo siento, pero para mí esa es una justificación penosa. Sobre todo, cuando no les has pedido nada. ¿Personalmente? Soy de los que opinan que quien quiera ayudar que dé un abrazo, y cuanto más silencioso mejor. Así se evita decir estupideces.
Esas personas repelentes que parece que saben lo que es mejor para ti. Eso está bien cuando eres pequeño y tu concepto del mundo es limitado; pero no joroben coño... que de esa etapa hace mucho. No seré un experto; pero por suerte nadie lo es. Pero sí que sé lo qué quiero, cuándo, cómo y con quién lo quiero. Y si realmente necesito ayuda, sé pedirla. Por fortuna sé hacerlo. Así que... tú verás. Porque soy de campo; y los de campo sabemos callar a los inteligentes.

¿Has llegado a este punto de la lectura? ¿Sí? Genial. ¿A que te sientes identificado? Suele pasar... Incluso le has dado tu punto de vista, has puesto énfasis a mis palabras, las has hecho tuyas, les has puesto emociones, quizás rabia o incluso ira. Por cierto, la rabia y la ira no son más que síntomas de que debes mejorar tu vida en algunos aspectos, ya sea empezando de cero o seleccionar lo que ya tienes y darle prioridad a lo que te aporte más felicidad a corto y largo plazo. No, no voy a venderte que eres tú el que tiene el problema. Muchas veces la negatividad es puramente externa. No voy a juzgarte, ni juzgar tu entorno, ya en tu mente habrás visualizado a quiénes o qué cosas son las que más te afectan, a las que puedes y deseas declararles la guerra, y por lo tanto sobran las palabras. Te toca mover ficha.

Si al leerlo te has sentido aludido, lo lamento; pero en general mis escritos no van dirigidos a nadie, y en el caso de que sí, se lo diría personalmente a la persona implicada (como es el caso, que lo he hecho). No me gusta respaldarme en estos medios para despotricar o desmantelar a las personas. Soy de los que prefieren hablar las cosas de frente. Ya tuve esa charla hace bastante tiempo y solucioné el problema desde la raíz. Hubiera sido un error no hacerlo.
Pero también es cierto que este tipo de escritos me ayudan a relajar tensiones, y es posible que el estrés acumulado se reflejen en ellos y por lo tanto haya alguien que se pueda sentir aludido de verdad; pero nada más alejado de la realidad; prometido. No puedo negar que hay cosas que dañan. Soy de verdad y si me pinchan sangro como otro cualquiera.
Lo que sí voy a aprovechar para concluir, es lo siguiente: cuando se decide ayudar a alguien, ¿acaso ese alguien lo ha pedido? ¿Ha dicho "ayúdame" mirándote a la cara? E importante es: lo que vas a decir, ¿ha sido pensado con detenimiento? ¿O simplemente hablas desde la propia experiencia? Porque esa es otra. La propia experiencia NO sirve de nada para otras personas. No han pasado por ello, no saben de qué narices les estás hablando. Lo único que haces es regalarle tus miedos, tus consecuencias. A ti esa experiencia (generalmente negativa) te ha enseñado que ese no es el camino para algo en concreto, pero eso no significa que no sea el camino adecuado para esa otra persona, ni mucho menos quiere decir que su final vaya a ser como el tuyo. Igual le va del diez haciendo eso. ¿Qué narices vas a saber tú?
Lo único que sí haces es condicionar. Algo que detesto desde lo más profundo de mi ser y por desgracia vivimos rodeados de ello. Si limitas, no estás ayudando. Repito; NO estás ayudando. Sólo frenas, anulas, conviertes a esa persona en puro miedo y dudas. Si había una ligera oportunidad de que levantara cabeza por sí misma, titubeará. Lo más probable es que la hayas pillado en un momento de vulnerabilidad y crea que te necesita (a ti o a otros) para guiar su vida; y eso es una chorrada como una catedral.
Nacemos solos, nos pegan dos nalgadas para que decidamos respirar, crecemos, la vida nos abofetea y nos besa con pasión, nos compensa, nos ayuda, nos da alas, nos las quita,... ¿En serio crees que haces lo mismo con tu motivación de filósofo experto en vidas ajenas? No nos creamos dioses; no nos creamos ser más sabios que la vida, ni más fuertes que la naturaleza o el universo. Porque no hay mayor error que creer que se tiene una solución para cada problema. Y aunque la tengas, son tus soluciones, tuyas, que te funcionan a ti. No son soluciones universales, no sirven para todo el mundo. Que tú te hayas rendido o hayas decidido luchar, ha sido por ti, porque tú lo has decidido. Si es así, entonces permite que otros también lo hagan con la misma libertad y sin limitaciones.

Te dejo con tus propias reflexiones... Empiezan mis mini-vacaciones de 24 horas y pienso aprovecharlas viviendo y escuchando música cañera para no oír a nadie. Gracias una vez más por compartir este ratito conmigo.