Próximamente: Trÿa, la leyenda del dios Zanaán

Como ya sabéis, la autopublicación nunca es sencilla y requiere de mucho tiempo, dinero y trabajo. Pese a los imprevistos y la espera, todo está saliendo bien. Ya hay registros, ya tenemos portada y el proyecto es imparable. ¡Qué emoción!
El primer libro de la serie será publicado bajo el título "Trÿa, la leyenda de dios Zanaán", y estoy ansioso por poder compartir la sinopsis de esta historia. Os prometo magia, mundos nuevos y muchas, muchas aventuras pero, sobre todo, os prometo que entre mis páginas habrá valor.

Gracias a todas las personas que estáis aquí, apoyándonos y creyendo en este sueño. Sin vosotras, nada sería lo mismo. Gracias por colaborar compartiendo, comentando y siendo partícipes de todas las formas posibles, ¡sois grandes!

Aquí os dejo una de las primeras imágenes de mi libro. Espero que os guste.



Echa un vistazo a mi página web pinchando aquí.

Mis tres grandes errores al escribir

Hoy os traigo un tema sobre el que llevo semanas pensando y me parecía interesante compartir. He leído muchos blogs de escritoras y escritores que hablan de los errores que han cometido al escribir sus novelas. Aprendí mucho de ellos y decidí comentar también los míos. Como se suele decir, nadie nace aprendido y es estupendo poder aprender de amistades o personas que comparten tus mismos intereses.



No me enrollo más. Mis errores más garrafales fueron los siguientes:


 Mi primer GRAN error:

EL GÉNERO DE LOS PERSONAJES
Cuando acabé el primer borrador de «Trÿa, la leyenda del dios Zanaán», supe que era el momento de conocer la opinión de terceras personas, así que se lo di a mi mejor amiga para que lo criticase. Tras leerlo, me dijo que la idea le había gustado, pero que había cometido un error muy común. Le había dado protagonismo absoluto al sexo masculino y faltaba mucha más presencia de mujers en mi historia.
Me di cuenta de que ella tenía razón. Había chicas, sí, pero no eran muy importantes en la trama. Eso me asustó, porque no era algo que yo hubiera buscado de forma consciente. No tenía ni idea de hasta dónde llegan los mensajes que recibimos todo el tiempo por las redes, libros, series, películas o propagandas donde la mujer tiene escasa presencia y, de tenerla, es porque ese producto está dirigido exclusivamente a mujeres. Los hombres, por lo general, evitan ciertos temas como, por ejemplo, la novela romántica o las películas “para chicas”, que nos venden en packs en los centros comerciales.

Solución:
Me documenté sobre el impacto social que tiene el machismo y los micromachismos que nos rodean. Decidí no ser partícipe de ello, al menos, no mientras fuera consciente. Cogí a todos mis personajes y los sometí a examen. Elegí algunos de los perfiles principales de la historia y les cambié de género. Tenía claro lo que no quería, no deseaba que esas variaciones distorsionaran los caracteres de los personajes. Si ellos habían sido fuertes, valientes y osados, ellas también lo serían. Nada de damiselas en apuros ni debilidades, ni tonterías de esas que nos inculcan como si fuese la realidad. ¿El resultado? Lo veréis pronto.

 Mi segundo error:

SER ESCRITOR DE BRÚJULA
Sí, cometí el error de dejarme llevar por la imaginación sin poner en orden las ideas. Cada cosa que se me ocurría, para allá que iba. Dejé que la emoción dominara la escritura y no tuve en cuenta que aquello podía acabar fatal. Cuando releí Trÿa, me di cuenta de la cantidad de hilos argumentales que quedaban colgados, inconexos o desfasados. Había cambios sobre cambios y tampoco los tuve en cuenta. Iba hacia atrás y hacia adelante según me apetecía. Resultado: caos, caos nivel no sé por dónde cogerlo.

Solución:
Ser escritor de mapa. Me reuní con mi editora y comenzamos una exhaustiva recopilación de datos en post-it que repartimos por toda la pared para hacer el cronograma. Reordenamos la historia para que enlazara, eliminamos, solucionamos y mejoramos las tramas. Un largo trabajo de varios meses que dio como resultado una novela sin hilos sueltos, estructurada y mejorada.

 Mi tercer error:

CREER QUE YA HABÍA TERMINADO
Iluso de mí. Cuando habíamos hecho todo eso, comencé a celebrarlo pensando... ¡ya está! Pero aún quedaba leer el libro entero para saber cómo había quedado. A hacerlo, obviamente, faltaban pequeñas cosas por mejorar. Ya sabéis, hay que ser un crack para saltarse este paso y ni aún así es recomendable hacerlo. No es que vuestra novela no esté bien como la habéis escrito, pero es mejor asegurarse.

Solución:
Leer. Leer y leer. Siempre desde un punto crítico, pero sin volverse un demonio corrector, o nos pasaremos la vida releyendo, quedándonos estancados/as y sin llegar a publicar jamás. Hay que tener ojo crítico, pero no dejarse llevar por la indecisión. ¡Podéis hacerlo!


Mi curiosidad, ¿qué errores habéis cometido? Aprendamos un@s de otr@s.



La autopublicación debe ser nombrada

He leído la respuesta a una encuesta que preguntaba "por qué no escogerías un libro autopublicado" y la más votada había sido:

"No me fío"

Seguida de
"Ni me molesto"

Y finalizada por
"Miedo a perder mi dinero"

Y me he sentido muy triste. No por las respuestas en sí, sino porque no hubo comentarios contradiciendo esas únicas tres opciones.
No sé qué opinarán otros autores, pero yo creo necesaria la autopublicación. He leído libros autopublicados que son incluso mejores que algunos best sellers.
A día de hoy, un buen trabajo no sólo se encuentra contratado por una editorial. Muchos/as creadores/as estamos apostando por decidir nosotros/as mismos/as lo que queremos, cómo lo queremos y bajo qué condiciones. Eso no genera algo de mala calidad, tan sólo demuestra el compromiso, el trabajo y dedicación que estamos dispuestos/as a poner en aquello en lo que creemos.

La lucha por romper prejuicios continúa.

Gabriel A. Rancel


¿Qué opinas tú?

RESEÑA: "La maga" de Trudi C.

Hoy os presento mi crítica de la novela de fantasía y best seller de la escritora australiana Trudi Canavan. Aviso que esta entrada puede contener pequeños spoilers.

LA MAGA  DE LA ESCRITORA TRUDI CANAVAN





Resumen:
La historia de La maga se desarrolla en el mismo mundo que las Crónicas del mago negro, pero siete siglos antes de los acontecimientos narrados en esa trilogía.
Las naciones fronterizas de Sachaka y Kyralia viven una paz bastante complicada. Si bien los magos son la casta dominante en ambas sociedades, en Sachaka predomina el esclavismo, que no existe en Kyralia.

En el pueblo kyraliano de Mandryn, situado en la frontera con Sachaka, la joven Tessia (la protagonista) ayuda a su padre, el sanador del pueblo, a pesar de que las mujeres no pueden ser sanadoras. Un intento de agresión por parte de un mago sachakano, le hace descubrir que posee poderes mágicos innatos. Tessia se ve obligada a convertirse en la aprendiz de lord Dakon, el mago que gobierna la provincia donde vive.
Mientras tanto, los rumores de una guerra inminente entre Sachaka y Kyralia, son cada vez más intensos y pronto los confirmará el ataque sobre el pueblo de Mandryn, que obligará a la protagonista a prepararse para la guerra.

Mi valoración personal:

Puntuación: 5 sobre 10.

Leí las Crónicas del mago negro porque este libro me había llamado la atención muchas veces en las librerías, así que decidí dedicarle parte de mi tiempo. Soy escritor de fantasía y me fascina la literatura, sobre todo la épica, de aventuras, magia y dragones. Los mundos creados por otros autores y autoras, son mi debilidad, por lo tanto, mis expectativas sobre esta trilogía eran muy altas al comprarla, lo cual ha debido ser el problema, ya que no me ha gustado mucho.
Como no aprendo, tomé la decisión de leer también el libro de La maga. ¿Por qué? Bueno, me lo había regalado una persona muy especial para mí y, en ocasiones, eso basta para leer a un autor o autora, aunque no te hayan fascinado sus obras anteriores.
Al leerla, tuve exactamente la misma sensación que con los tres primeros libros, por lo tanto, voy a reducir la reseña a concretar los fallos comunes que he visto en los cuatro títulos que he leído.


1. Si algo destaco en la forma de escribir que tiene Trudi, es la lentitud con la que se desarrollan sus historias. Hay un exceso de detalles que, a veces, hace que la lectura sea soporífera. 

Por otro lado, Canavan tiene algo especial que pocos logran hacer tan bien y es que, de repente, en el final del libro, mete una situación de intriga que te obliga a seguir leyendo para descubrir qué viene después. Es imposible escapar de sus finales. Deseas más, aunque el resto haya sido infumable. ¡Esta mujer es una experta en cliffhangers!
Ojo, eso, desde mi punto de vista, no la convierte precisamente en buena escritora. Si se trata de literatura juvenil, creo que debe existir entre las páginas mucha más acción, mucha más emoción, más deseos de continuar leyendo esa historia página a página.
No me parece que a mucha gente le encante leer tres o cuatro hojas seguidas sobre cómo se cose una herida, de qué color es una habitación, o acerca de las intrigas de unos personajes que se pasean por ahí sin nada mejor que hacer, sin que tengan relevancia en la historia (al menos, no demasiada).

2. El machismo escondido entre páginas. Puedo comprender que en el mundo que ha creado esta escritora, el exceso de personjes masculinos en cargos de poder sea la representación del mundo real. Parece que sólo importe lo que hacen o deshacen los hombres, dejando a las mujeres siempre en segundo plano.
Me cansé de leer La maga porque era una frase tras otra, en algunas ocasiones repetitivas, sobre lo irrelevantes que son las mujeres en ciertos aspectos de la historia.
Puede ser que lo que pretendiera la autora fuese, de algún modo, denunciar lo injusto que es para una mujer vivir en un mundo como ese. Pero, ¡por favor! Es fantasía, ¡olvidemos el mundo real! No hagamos que los jóvenes se acostumbren a leer, ni normalicen, ese tipo de trato tan inadecuado entre hombres y mujeres.
Además, ¿de qué me sirve que la autora elija tener chicas como protagonistas fuertes e independientes, si todo el tiempo son víctimas de quienes les rodean? Yo estaba muy contento por tener por fin protagonistas que no fueran nada convencionales, hasta que continué leyendo.

Tessia (en La maga), al igual que Sonea (en Las Crónicas del mago negro), deben demostrar una y otra vez que son dignas de ser quienes son y de llegar a donde llegan. Sonea, por ejemplo, pasa gran parte del segundo libro sufriendo bullying por parte de sus compañeros del colegio de magia, por ser lista, por ser de clase baja pero, sobre todo, por ser buena estudiante y una chica cuyo pensamiento es distinto al resto.
Asimismo, Tessia no hace más que recibir mensajes de todas las personas que le rodean diciéndole que, por ser mujer, hay ciertas cosas que no puede hacer. ¿Cosas que no puede hacer por ser mujer? ¿En serio?
Ambas protagonistas intentan superar todas las barreras que les ponen. Quizá por esa razón les cogiera cariño poco a poco, pero eso no es suficiente. Son mujeres, son fuertes, son inteligentes, no tienen que demostrar nada. Sólo tienen que vivir su aventura, punto.

Para finalizar esta reseña en la que, de verdad, hubiera querido que fuera de otra manera, sólo me queda hacer un par de comentarios positivos, tal vez más esperanzadores para la obra y es que la autora tiene una gran perspectiva a la hora de crear personajes.
Tiene malos, muy malos, que tienen motivos para ser así y lo cuenta. Malos, no tan malos, que depende de cómo actúen te caen bien o mal, o buenos, muy buenos, que de repente no lo son tanto.
Los matices y los cambios que sufren los personajes están muy bien hilados y explicados, eso me encanta, ¡punto para Trudi!
Es más, la forma que tiene de dividir los capítulos, así como las diversas historias dentro de cada libro, me han gustado también.
He de admitir que he aprendido mucho de Trudi, pese a la decepción. Me ha dado pistas acerca de cómo no quiero que sean mis libros en cuanto a temas machistas, qué trucos narrativos tengo que evitar o de cuáles no debo abusar. También he aprendido que la magia necesita reglas, que no se convierta en algo ilógico dentro de la historia. Eso me parece importante y me viene muy bien.

Aquí acaba esta reseña. Espero que el próximo libro que caiga entre mis manos este verano sea más impresionante. Gracias por estar aquí conmigo un día más.

Gabriel A. Rancel

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Autoras en la sombra.

Ayer, en Gijón, estuve en la Semana Negra junto con mi editora. Nos habíamos propuesto ir a saludar a algunas amistades que estaban en las carpas de libros y de paso conocer a nuevos autores y nuevas autoras que, como yo, se están abriendo paso en este maravilloso mundo literario.

Si alguien ha estado allí sabrá la enorme afluencia de gente que hay y lo complicado que se vuelve el caminar por los distintos puestos, como ocurre en toda concentración de mucha gente. Además, estos días parece que Gijón se ha apuntado a la ola de calor y el sol nos grita sin cesar que usemos crema protectora.
Pasamos por distintos puestos para llegar a la zona de carpas literarias. Un mundo de libros se abría paso ante nosotros. Mi editora me señaló una de ellas y me comentó que era de fantasía y ciencia ficción, así que nos dirigimos hacia el lugar para echar un vistazo. No tenía nada especial en cuanto a decoración, una chica en una silla a un lado, un dependiente moviéndose por detrás de la mesa de libros expuestos y algunos carteles con las novedades. Nosotros nos detuvimos para leer los distintos títulos. Reconozco que no conocía ninguno y por eso le presté mucha más atención.
El dependiente se acercó para preguntarnos qué temática nos gustaba y nos recomendó un libro, sólo uno de todos los que tenía en la mesa. El hombre comenzó a vendernos la idea de lo bueno que era, como buen comercial. Por su insistencia en ese y por lo que nos contaba, parecía que él era el autor. Es más, en ningún momento nos hizo pensar lo contrario. "Si lo compráis, os lo llevareis firmado." "Si os interesa, os haré precio", "si queréis, os cuento de qué va", etc. También hizo una comparación bastante soberbia que me hizo soltar el libro, dejándolo en su sitio de inmediato, ya que no creo que la mejor manera de vender una historia sea equiparándolo a la altura de un exitazo internacional. Entiendo que sea la manera más rápida de situar al potencial lector en la temática de ese libro en concreto, pero flaco favor le hace a su autor/a si, al final, las expectativas del comprador terminan por no cumplirse (que ojalá sí).
La cuestión no es esa. Lo que importa en este mensaje es que en ningún momento nos desveló la identidad de quién había creado la historia y el nombre de la portada figuraba con iniciales. No había forma de saber a quién dirigirnos para preguntarle acerca de la trama, cuando ni siquiera el vendedor lo aclaraba. En ese momento, la joven que estaba en el puesto se levantó de su silla para explicarnos de qué iba el libro. Nos hizo un resumen del inicio, abrió el tomo, nos mostró los mapas y los escudos de las familias protagonistas. Mi editora y yo nos miramos y no tuvimos que abrir la boca para saber lo que pensábamos. Volvimos a mirar a la chica y la pregunta salió sola:
  «¿Por qué no firmas con tu nombre?»
  «Porque soy discreta.»
Los tres sabíamos que no se trataba de ser discreta o tímida. La joven se apresuró entonces a narrarnos lo que le había ocurrido la tarde anterior, cuando una mujer interesada en su saga había despreciado el libro cuando la chica se había ofrecido a firmarlo si lo compraba.
Miré al hombre del puesto y luego a la chica. Es una pena que, para las pocas autoras de fantasía que hay, las que están no dejen claro quiénes son, como si debieran esconderse, eso opino y se lo hice saber a la muchacha.
  «Mi editor me recomendó que firmara de este modo para que se vendiera.» Señaló a su lado, al hombre que se había dirigido a nosotros en un principio.

Entiendo que todo artista desea que su obra guste, que se hable de ella, que se venda, que se haga famosa, que llegue lejos, que dé para comer y mil cosas más que ofrecen reconocimiento. Lo entiendo. Nos pasa a todas las personas, incluso a las más humildes. Comprendo que hay que vender, hay que promocionar, hay que recuperar inversiones y demás. Pero no a costa de esconder a las autoras. Por ahí no paso y creo que nadie debería permitirlo.

Más tarde, recordamos con detalle la escena que la joven nos había contado:
  «Ayer, una señora estaba interesada en comprar el libro y en cuanto supo que yo era la autora, lo tiró sobre la mesa y dijo yo no leo libros de mujeres
  «Con más razón para publicar con tu nombre» —dijimos mi editora y yo a coro.

La fantasía, así como cualquier otra categoría literaria, no pertenece sólo a los hombres. Si esa persona, o cualquier otra, no quiere leer literatura hecha por mujeres, ella se lo pierde. Hay miles de mundos increíbles y maravillosos que han sido creados por personas brillantes a lo largo de la Historia, ni hombres ni mujeres, sino personas. El género no da la calidad.

  «No deberías esconderte. Es importante acabar con estas injusticias.» —intentamos comentarle a la escritora.

A partir de ese momento, la muchacha dejó de prestarnos atención. Evitó nuestra mirada y se puso a hacer otras cosas y a hablar con otros clientes. No sabemos si se sintió molesta por nuestra franqueza, o si no le interesaba para nada lo que le estábamos diciendo. Puede que fuesen las dos cosas. Lo que sí sé, es que lo apropiado en ese momento era hacer lo que hicimos: irnos.

Pero no estoy aquí hablándote de esto por cómo acabó nuestro encuentro. Probablemente esta escritora estaba cansada de trabajar tantos días allí promocionando su obra, oyendo todo tipo de comentarios y preguntas, y parecía que no tenía ni idea de lo que intentábamos transmitirle. No he escrito esto para dejarla en evidencia, ni mucho menos. Lo escribo y lo muestro porque deseo dejar clara mi indignación ante este tipo de mentalidad cuadriculada que todavía nos rodea.
¿Hasta cuándo va a durar la estupidez sexista? Por desgracia, no es la primera escritora que conocemos que se esconde tras un seudónimo o unas iniciales para pasar inadvertida. Sin ir más lejos, estamos rodeados de artistas femeninas que no ven su propio valor, ya sea porque apenas tienen modelos que les demuestren todo lo que pueden alcanzar, se han encargado de convencerlas de que no valen para el arte, o porque no tienen un entorno seguro que les haga sentirse tan válidas como en realidad son. 
La verdad es que no estoy en la misma condición que esa joven pero creo que, de haber estado en su lugar cuando aquella señora le dijo que no leía literatura hecha por mujeres, habría pensado "pues tú te lo pierdes" y habría seguido firmando con mi nombre. Alguien con un pensamiento así no parece haber leído mucho en su vida, ni creo que comprendiera lo importante que es el apoyo hacia las artistas en estos tiempos que corren. 

Estoy deseando que llegue ese día en el que el mérito se reconozca por el trabajo y el esfuerzo, y no por la identidad de género. Me da mucha lástima que la gente se pierda historias fantásticas sólo por los prejuicios que tiene sobre la persona que las escribe o las crea.
Estoy seguro de que esta chica que conocimos ha escrito un libro prometedor, pero el hecho de que se haya "ocultado" para poder venderlo, me deja preocupado por el futuro tan incierto para la magia de la palabra escrita. ¿Vamos a seguir siendo cómplices de este tipo de situaciones?

Mil gracias por estar aquí un día más.

Gabriel A. Rancel

Más información

¡Hola! Gracias por visitar mi blog.

Si has acabado aquí es porque, como a todos/todas los/las que nos gusta leer, has sentido curiosidad.

Mi nombre es Gabriel y soy escritor. Nací en Tenerife (Islas Canarias), pero llevo varios años viviendo en Asturias, una comunidad al norte de España.
Mi obsesión por la literatura fantástica y sus diversos mundos, me llevó a crear Trÿa. Empecé por desarrollar un mapa de lo que sería esta tierra y continué imaginando qué pasaría en ella. Fueron tantas las ideas, que me vi en la obligación de escribirlas. Desde entonces, llevo años trabajando en los entresijos de su magia, sus razas, sus distintas culturas, etc.

En mi blog encontrarás reseñas de libros que me gustan, opiniones varias sobre situaciones cotidianas, noticias sobre mis relatos o próximas publicaciones de libros, entre otras cosas.

En estos momentos estoy trabajando con mi equipo de corrección y maquetación para que mi libro «Trÿa, la leyenda del dios Zanaán» sea una realidad en papel antes de finales de año (con un poco de suerte y mucha perseverancia).

Otros canales para saber más sobre el mundo de Trÿa y sobre mí son:

  • Web oficial: pincha aquí
  • Instagram: pincha aquí

Y, por supuesto, desde este blog. Sígueme si te apetece. Gracias una vez más por pasarte y dedicarme tu tiempo.

Un saludo,

Gabriel A. Rancel




Ilustraciones, Trÿa.

¡Madre mía! ¡Hoy me han enseñado algunas de las ilustraciones seleccionadas para Trÿa y me he vuelto loco! No he parado de dar saltos de alegría alrededor de la diseñadora. Pobre, creo que la asusté un poco esta mañana (o mucho). ¡Nah! En realidad es majísima y se tomó muy bien mis bromas.

Terminar de corregir ha sido duro. Nos ha llevado muchas horas de trabajo y mi editora está feliz. Eso es importante decirlo porque nos ha tocado un trabajo muy gordo y de muchos meses. Ahora ya empezamos a disfrutar de lo trabajado y haber finalizado esa parte ha sido como para destapar champán, aunque nos hemos contenido hasta que hagamos la lectura final. ¡Ains!

Debo admitir que estoy muy contento. Eso sí, aviso que aún nos queda mucho por hacer. Las chicas de maquetación van a tener trabajo durante un tiempo y, mientras, a mí me toca la parte guay, que es estar con vosotros. Eso y trabajar, que por desgracia, ser artista no da para mucho salvo que seas un crack de la industria o tengas respaldo económico. Ya se puede tener suerte. ¿Qué os voy a contar?

Quitando eso, solo me queda por decir que ya tenemos la portada elegida. ¡Y no veáis cómo me gusta! La diseñadora ha dado totalmente en el clavo con lo que deseaba para el libro. Reconozco que soy exigente, sobre todo cuando se han dedicado años de trabajo en un proyecto tan grande como este. Pero en cuanto la vi, supe que era LA PORTADA. Sé que me entendéis. No falta mucho para que podamos hacerla pública. ¡Qué ganas!

Espero tener pronto más noticias para daros, pero esto es lo que hay hasta ahora. Gracias por estar aquí un día más y por el apoyo incondicional a través de las redes sociales. Para mi equipo y para mí, es lo más fundamental.

Que tengáis buena semana. Un abrazo.

Gabriel A. Rancel

Trÿa, ¡a toda máquina !

¡Llevamos corregidos 29 capítulos de los 30 que componen el primer libro de la serie Trÿa! "La leyenda del dios Zanaán". Estamos emocionados de estar llegando al final de la etapa de corrección y deseando empezar la de maquetación. Pronto tendremos más noticias y también la imagen de la portada que hemos elegido.

¡Gracias por estar aquí una vez más y compartir estos momentos con nosotros!

Un saludo,

A mi abuelo.

Este pasado 17 de abril, a poco más de un mes de la muerte de mi abuela, recibí otra terrible noticia estando lejos de las islas. Mi abuelo también había fallecido.
A estas alturas de año, que ni siquiera ha llegado al ecuador, he aprendido lo que es perder a alguien a quien quieres con locura y que no volverás a ver. Todo lo que queda son recuerdos, los mejores, los buenos y los que no lo fueron tanto.
Oigo decir a la gente que me rodea que todo saldrá bien, que el dolor desaparece poco a poco, pero no es cierto. Lo que ocurre es que aprendemos a vivir con ello.
A veces me pregunto qué hubiera cambiado de haber estado cerca de mis abuelos, sin embargo, creo que les conocí a ambos lo suficiente, disfruté de ellos mientras pude y hoy, pese a ser un día marcado por el desánimo, me atrevo a afirmar que no habría cambiado nada. Eran muy mayores, habían tenido una buena vida y les quería mucha gente. Nos regalaron recuerdos, nos regalaron risas, lágrimas y sabiduría. No podría haberles salido mejor.

Hoy me despido de mi abuelo, a quien adoraba por encima de todo. Él tardó cero segundos en apoyar cualquier proyecto que emprendiera, me animó, me cuidó, me enseñó y se quedó a mi lado en los días más oscuros. Él, quien me abrazó cuando nadie lo hacía, fue mi maestro y mi copiloto. Tengo dentro tanto agradecimiento que no sabría cómo expresarlo. También siento muchísima pena por no haberme podido despedir de él como se merecía. Es algo que tardaré un tiempo en aprender a sobrellevar.
Quizá lo que más tristeza me produce es que no estará aquí para ver cómo logro cumplir mis sueños, por los que tanto lucho día a día y en los que él me apoyaba con alguna frase brillante y con sonrisas.
Se ha ido un pilar importante. Ahora mantengo la zona apuntalada con recuerdos hasta aprender a soportar el peso o, en su defecto, que el tiempo haga que se endurezcan los cimientos.

"Vendrán tiempos mejores −sonrió apoyado contra la ventana del camión−.
Eso, o cavamos un túnel y salimos por otro lado. Tú decides."

Trÿa, ¡última corrección!

¡Parecía que nunca iba a llegar este día! Estamos trabajando duro en la última corrección de Trÿa para que todo esté perfecto y lo disfrutéis al máximo. ¡Nos sentimos entusiasmados! Después de tanto tiempo, por fin nos encontramos en la recta final.

¡Gracias a todos por vuestro apoyo!